El complejo de bodegas industriales COBODOSA hizo historia el pasado 25 de marzo al convertirse en el primer proyecto inmobiliario en El Salvador en ser construido con financiamiento tokenizado y ser comercializado como tokens de propiedad en plataformas digitales.
De los $21 millones que costó el proyecto de 10 bodegas, unos $7 millones fueron levantados a través de una colocación privada de deuda, es decir, un bono que no fue colocado en el mercado público, sino que se ofreció a un grupo selecto de inversores, con beneficios tradicionales como cupón de interés y con la obligación de entregar el total de la inversión en un período específico.
En este caso, los compradores del bono, en lugar de recibir el registro electrónico que certifica que el bono es de su propiedad, recibieron un token creado en una blockchain especializada en transacciones empresariales llamada Polygon, con la capacidad de almacenarlo y administrarlo desde una wallet dedicada a ese tipo de operaciones.

Dicha transacción se realizó en una plataforma digital proporcionada por la empresa MI03, que fue la encargada de la estructuración financiera de los tokens y que cuenta con la licencia como proveedora de servicios de activos digitales otorgada por la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD).
La plataforma de MI03 funciona como un mercado primario, donde los emisores como la desarrolladora inmobiliaria Burgo de Osma -ejecutora de las bodegas- pueden colocar deuda u otro tipo de instrumentos como acciones y ofrecerlas a inversionistas; además, habilita un mercado secundario, donde los tenedores de los bonos pueden venderlos a otras personas interesadas, en transacciones «peer to peer», es decir, uno a uno, sin necesidad de intermediarios.
Javier Aylagas, presidente y fundador de la desarrolladora inmobiliaria, aseguró a «Diario El Salvador» que en poco más de un año se logró pagar a los inversionistas. Por otro lado, tras concluir el proceso de financiamiento y llevar a cabo la construcción de las bodegas, la compañía decidió realizar la comercialización de los inmuebles también a través de un proceso de tokenización.
En este caso, se tokenizó el título de propiedad de las bodegas y se vendió cada una a partir de los $914,000 en ese mercado primario digital, con la misma posibilidad de llevarlas luego a un mercado secundario.

Es importante mencionar que cada una de estas transacciones está protegida por contratos inteligentes, que son programas almacenados en la blockchain que se ejecutan cuando se cumplen condiciones predeterminadas. En otras palabras, son documentos legales observados por la entidad reguladora CNAD y que establecen todas las condiciones de los productos que se venden.
Al respecto, César Córdova, uno de los directores de la CNAD, apuntó que la tokenización de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés) están revolucionando las oportunidades de financiamiento, particularmente para proyectos relacionados con la construcción de bienes inmuebles e infraestructura.
«Al operar bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Activos Digitales y en estricto cumplimiento de la Ley de Emisión de Activos Digitales, los emisores cuentan con un marco regulatorio sólido que asegura transparencia, certeza jurídica y acceso a mercados globales. Esto permite captar capital de forma eficiente y confiable, complementando el sistema financiero tradicional», aseguró.







