La Semana Santa en El Salvador (y en el mundo) es una época muy significativa, llena de tradiciones religiosas y, por supuesto, delicias típicas, las cuales no solo satisfacen el paladar, sino que también representan una conexión profunda con las creencias y la cultura del país. Cada platillo tiene su historia y su significado dentro de esta importante celebración católica.
Justamente, la connotación de cada comida hizo posible que estudiantes de tercer año de la Licenciatura en Diseño Gráfico de la Universidad Dr. José Matías Delgado desarrollaran un profundo proceso de investigación y experimentación para luego capturar en imágenes las recetas y sabores de la temporada.
Los estudiantes exploraron sus propias raíces familiares, a través de la genealogía y los árboles familiares, para descubrir cómo se vive la Semana Santa a través de los platillos en sus diferentes municipios. Además, contaron con el apoyo del historiador Salvador Sandoval, quien compartió sus conocimientos sobre el origen de diversas comidas salvadoreñas, incluyendo las torrejas, cuyo origen se remonta a la tostada francesa en Europa.
«Con ese tipo de plataforma buscamos que los estudiantes, primero, se enamoren de su historia, de su cultura, de sus raíces, y que a través de una muestra fotográfica también pongan en práctica las competencias adquiridas en el marco de la cátedra, que en este caso la temática que está detrás a nivel técnico es el “food styling”, donde con la iluminación y la ambientación de un platillo se busca retratar una tradición», explicó Carlos Cordero, coordinador de la Licenciatura en Diseño Gráfico de la Matías.
Javier Alberto Peñate, docente de la cátedra de fotografía aplicada, destacó que el proyecto no se limita a la captura de la imagen, sino que implica varias etapas, comenzando con la investigación.
«La primera etapa era la investigación para que ellos pudieran recabar información a través de diferentes formatos, incluyendo conversaciones empíricas con familiares y vecinos», dijo.
La idea era que los estudiantes fueran más allá de la información disponible en internet y descubrieran recetas y tradiciones poco conocidas, como el tamal pisque de Chalatenango o las variantes en la preparación del dulce de atado.
Las fotografías obtenidas fueron consolidadas en un todo y se encuentran en exhibición en la Embajada de México en El Salvador con el nombre de «Devociones: del altar al paladar», la cual estará abierta al público, en horas de oficina, hasta el próximo 15 de mayo.
«Este proyecto se erige no solo como un ejercicio de preservación de la identidad cultural nacional, sino también como una muestra del compromiso por rescatar y difundir los valores y sabores que han acompañado a nuestras festividades religiosas a lo largo del tiempo. “Devociones: del altar al paladar” invita a los asistentes a disfrutar de una experiencia multisensorial, donde la imagen y el gusto se funden en una narrativa que rinde homenaje a la herencia y tradición gastronómica en el contexto de la fe y la celebración», comparte Alejandro Molina, agregado cultural de la embajada mexicana.
Según se expresa en el afiche de la exhibición: «Devoción, del latín “devotio” (consagración, dedicación o da voto), es una manifestación de la emoción de una persona por una ideología. Es considerada como amor, fervor, veneración y usualmente se asocia con la religión. Si algo caracteriza a los mexicanos y salvadoreños es su devoción en las diversas festividades religiosas a lo largo del año y que tienen como tema central el santoral como elemento unificador en la consolidación de la identidad de nuestros pueblos».








Los protagonistas de la mesa y de la exposición
Pescado seco: Se prepara de diversas maneras, siendo muy popular el pescado seco envuelto en huevo y frito, que a menudo se acompaña de salsa de tomate. La tradición de comerlo se remonta a la abstinencia de carne como acto de penitencia durante la Cuaresma.
Torreja: Este dulce manjar es esperado con ansias. Se elabora con pan de yema que se remoja en leche y huevo, luego se fríe hasta dorar y finalmente se baña en miel de dulce de atado (panela).
Tamales pisques: Son una alternativa a las tortillas durante la Semana Mayor, ya que no contienen carne. Se pueden rellenar de frijoles refritos. En Chalatenango se le coloca ceniza a la masa lo que evita que se arruine cuando no están refrigerados.
Jocotes y mangos en miel: Aprovechando las frutas de temporada, se preparan estos postres. Los jocotes y los mangos se cocinan lentamente en miel de panela con un toque de canela, creando conservas dulces y aromáticas.
Nuégados: Ya sean hechos de yuca o de masa de maíz, estos dulces fritos y bañados en miel son otros platillos tradicionales en Semana Santa.
Ayote en miel: Este platillo es más común en noviembre con la fiesta de los canchules, pero se prepara en la Semana mayor a base de calabaza, canela y panela a fuego lento.







