Jucuapa creció con el cultivo de café y alrededor de este «grano de oro» floreció una sociedad local educada y distinguida, a la que también se sumaron otras familias extranjeras de municipios cercanos. Esto explicaría por qué el expresidente Manuel Enrique Araujo (nacido en Estanzuelas) y sus familiares, así como Alberto Masferrer (originario de Tecapa) y su parentela son considerados jucuapenses.
El desarrollo de la zona se entiende a partir de un proyecto de país liderado por el entonces presidente Óscar Osorio (1950-1956), quien le apuesta a la «transformación de la infraestructura nacional y pasar de un modelo primario agroexportador a un modelo de industrialización con fines de exportación», señala el antropólogo Jorge Arturo Colorado Berríos en su libro «Paradigmas de modernidad y progreso: el caso de la reconstrucción de Jucuapa 1951» (2014).
Esa visión presidencial se desarrollaría concretamente en los municipios de Jucuapa, Santiago de María, Berlín y Alegría, todos dentro del valle de La Esperanza. No obstante, dos terremotos (de 6.2 y 5.9 grados en la escala de Richter) el 6 de mayo de 1951 golpearon con dureza el valle de La Esperanza, en especial a Jucuapa. Se calcula que hubo más de 400 muertos y Jucuapa quedó completamente destruido.
Colorado describe que «a principios del siglo XX, debido a las reformas liberales que impulsaron el cultivo de café, Jucuapa se convirtió en un polo comercial y productivo de la zona oriental de El Salvador, a tal punto que en 1914 en el municipio se habían instalado tres beneficios de café […] En ese entonces, el casco urbano poseía 10 calles principales, que entre los años 1924 y 1927, sufrieron cambios en su nomenclatura y se les reemplazó su alumbrado público al de electricidad, el cual desde finales del siglo XIX había sido de carburo».
El centro del municipio estaba dividido en los barrios La Cruz, El Centro, Concepción, San Simón y El Calvario. Había un cine, un hospital, dos escuelas superiores, un colegio de segunda enseñanza y las construcciones, en su mayoría, «eran de adobe y bahareque, y en menor cuantía de sistema mixto, el cual considera el uso del hierro, cemento y ladrillo».
Sobre la vieja ciudad jucuapense, Santiago I. Barberena en su libro «Monografías Departamentales» registró que en la localidad había «bonitos» edificios públicos y privados, y las «10 calles principales se denominan, respectivamente: Barrios, Cabañas, Riego, Padre Delgado, Arce, Bolívar, Morelos, Hidalgo, Morazán y Las Victorias».
Cita que del 26 al 29 de octubre «se celebra en Jucuapa la feria de San Simón, durante la cual se verifican las transacciones de importancia respecto al café, ganado vacuno y caballar, quesos, azúcar, jarcia, etc.».
Tras el terremoto de mayo, en el centro del municipio solo dos edificaciones quedaron en pie (y siguen), que eran las antiguas residencias particulares del ingeniero Annichárico y H. de Sola.
LOS OTROS HIJOS ILUSTRES

Alberto Masferrer fue ensayista, periodista, educador y orador. Nació en Tecapa (hoy Alegría), Usulután, el 24 de julio de 1868. Murió en San Salvador el 4 de septiembre de 1932 (se desconoce sobre su relacionó con Jucuapa, pero lo reconocen como oriundo del lugar).
El Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) comparte en su sitio web sobre Masferrer: «Su prosa polémica se constituye en pionera de la búsqueda de la justicia social en El Salvador. A lo largo de toda su obra trató temas poéticos, narrativos, sociales, místicos, filosóficos y educativos. Fue director del Diario Oficial (1892) y de varias dependencias de Ministerio de Instrucción Pública, también cónsul de El Salvador en Costa Rica, Chile y Bélgica, países en cuyos periódicos colaboró activamente. En San Salvador fundó y dirigió el diario “Patria” (1928-1930), de gran importancia en el desarrollo del periodismo nacional, donde trabajó al lado de Salarrué».
Algunas de sus obras son: «Páginas» (1893), «¿Qué debemos saber?» (1913), «Leer y Escribir» (1915), «Ensayo sobre el destino» (1926), «El Dinero Maldito» (1927), «El Mínimum Vital» (1929) y «El Rosal Deshojado» (1935).
Constantino Jiménez P.: Nació en 1842 y realizó sus estudios de primaria y secundaria en Jucuapa. En 1886 es elegido alcalde municipal y en 1898 se gradúa de abogado. Un año más tarde (1889) fundó el Casino de Jucuapa, uno de los primeros centros sociales que surgieron en El Salvador.
Dr. Domingo Jiménez: Nació en agosto de 1846. Luego de estudiar en su tierra natal ingresó al Colegio Santo Domingo, en San Miguel, donde obtuvo su título de Tenedor de Libros. En la Universidad de El Salvador se graduó como doctor en Medicina. Luego de radicar durante algunos años en Santa Ana es elegido diputado para la Asamblea Constituyente. En 1891 es nombrado ministro de Gobernación durante el gobierno del presidente Carlos Ezeta. A su retorno a Jucuapa se integra al casino del municipio.
Dr. Salomón Rodrigo Zelaya: Nació en 1863. Su educación primaria fue encomendada al pedagogo Nicolás Serpas. En 1881 obtuvo su bachillerato en San Salvador y luego ingresó a la Universidad de El Salvado donde se graduó de médico y cirujano. Fue nombrado cirujano permanente y luego jefe del Servicio de Medicina del Hospital Rosales. Sus cátedras más destacadas versaron sobre patología general, patología interna, clínica médica, entre otros. Junto con el doctor Tadeo Tadey practicaron las primeras autopsias en el país y fundaron la cátedra de Medicina Forense. Se le atribuye la práctica de la auscultación y percusión en el país que consiste en la exploración física para evaluar los órganos internos del cuerpo mediante la escucha de sonidos (auscultación) y a través de golpes suaves.
Rafael Justiniano Hidalgo: Nació en 1862. Sus estudios de primaria y secundaria fueron en Jucuapa, luego ingresa a la Universidad de El Salvador donde obtiene el título de Abogado y Notario en 1889. En Jucuapa destacó como pedagogo y director del Colegio San Simón. Junto con Constantino Jiménez, David Vásquez y Miguel Ángel Araujo crearon la Junta de Aguas. Acompañó varias campañas militares junto al general Tomás Regalado por lo que recibió el rango de coronel. Fue nombrado Mayor de Plaza y Gobernador de San Francisco Gotera, en Morazán. En 1903 fue alcalde de Jucuapa y en los años 1866, 1867 y 1869 se desempeñó como diputado de la Asamblea Legislativa. Fue designado secretario de la Asamblea Legislativa (1920) y también diputado al Congreso Federal de Tegucigalpa. Además, ostentó el cargo de designado a la presidencia de la república.
Dr. Miguel Ángel Araujo: Nació en 1859. Se graduó de bachiller en Ciencias y Letras en 1878 y en 1889 obtuvo su título de doctor en Derecho. Ejerció la jurisprudencia, fue Ministro de Relaciones Exteriores de Instrucción y Justicia. También fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia y diputado por Usulután del noveno Congreso Constituyente en 1855. Por acuerdo de la Corte Suprema de Justicia se le nombra Juez de Primera Instancia de San Salvador.
Dr. Enrique Gutiérrez: Nació en 1854. En 1886 se graduó como abogado en la Universidad de El Salvador. Su tesis «Toda intervención armada de un Estado en las contiendas civiles de otro Estado es un atentado a la soberanía del pueblo» fue premiada y recibió muchos comentarios positivos en la época. En 1889 junto con otros profesionales se convierte en fundador del Casino de Jucuapa. En 1889 fungió como alcalde de ese municipio.
Dr. Miguel Enrique Araujo: Fue hijo del asesinado presidente de la república, Manuel Enrique Araujo. Ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de El Salvador donde se graduó como médico cirujano. Alternó su carrera profesional con su afición a la caficultura. También fue fundador del Casino de Jucuapa.
Ing. Carlos Serpas: Nació el 27 de abril de 1870. Durante su niñez estudió en Jucuapa, pero se marchó a la capital donde se graduó como bachiller en Ciencias y Letras a los 17 años. Comenzó a estudiar leyes en la capital, pero se marchó a la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos, donde se graduó como ingeniero civil. En Jucuapa ejerció el periodismo al fundar en 1901 el periódico «El Campeón». Fue un creyente del centroamericanismo, poeta y filósofo. Entre sus creaciones literarias sobresalen los poemas «Ecos del himno» y «Oda a Juárez». La revista californiana «Sequoia» publicó en inglés su poema «Adoration».
Dr. Cornelio Lemus: Nació en 1840. Tras su ingreso a la Universidad de El Salvador se graduó como Director en Jurisprudencia y Ciencias Sociales (1869). Fue juez de Instancia en Cojutepeque, diputado legislativo y constituyente. Fue Ministro de Hacienda y Crédito Público. Luego se desempeñó como Ministro de Fomento y Beneficencia. También fue fundador del Casino de Jucuapa. Mereció un busto en su honor en los jardines de la iglesia de Jucuapa.








