El presidente de Colombia, Gustavo Petro, defendió a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, después de que la administración estadounidense lo señaló como líder del cartel de los Soles, y autorizó al Pentágono a usar la fuerza militar contra los carteles, lo que podría llevar a una intervención en territorio venezolano para combatir a estos grupos del narcotráfico. Petro aseguró que cualquier operación militar que no tenga la aprobación de Colombia o Venezuela representará una «agresión».
Petro reaccionó durante el fin de semana tras conocerse el viernes por medios estadounidenses la orden impulsada por el presidente Donald Trump para hacer frente a las designadas organizaciones terroristas globales, como el cartel de los Soles, el cartel de Sinaloa y el Tren de Aragua, incluso en suelo extranjero. Además, el Departamento de Estado aumentó la recompensa por información que permita la captura de Maduro de $25 millones a $50 millones.
«Transmito públicamente mi orden dada como comandante de las fuerzas armadas de Colombia. Colombia y Venezuela son el mismo pueblo, la misma bandera, la misma historia. Cualquier operación militar que no tenga aprobación de los países hermanos es una agresión contra Latinoamérica y el Caribe. Es una contradicción fundamental a nuestro principio de libertad. Libertad o muerte, gritó Bolívar, y el pueblo se sublevó», publicó Petro en sus redes sociales. Un comentario que deja en claro su desacuerdo con que la fuerza militar estadounidense intervenga Venezuela.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo el viernes en entrevista en el programa The World Over que era decisivo controlar a los grupos terroristas; anadió que para su país estas bandas no son más que empresas criminales bien organizadas que se han extendido desde México, Guatemala y Ecuador.
«No podemos continuar tratando a estos tipos como pandillas callejeras locales. Tienen armas que son como las de los terroristas, en algunos casos tienen ejércitos. Controlan territorios en muchos casos. Estos carteles se extienden desde el régimen de Maduro en Venezuela, el cual no es un Gobierno legítimo», expuso el secretario de Estado ante la audiencia.
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Además, reafirmó que la medida les concede la autoridad legal para tomar acciones que ya no son asunto de la policía, sino que se convierten en un asunto de seguridad nacional.
Sin embargo, a criterio de Petro, la «política antinarcotraficante» del presidente republicano se debería aplicar respetando la soberanía nacional.
«Indudablemente, hay que duplicar o triplicar la lucha contra las organizaciones narcotraficantes, comenzando por sus capos, sus finanzas y la incautación masiva de su mercancía ilícita. Mi Gobierno ha coordinado y lo seguirá haciendo con todo Gobierno que se comprometa de verdad en esta lucha, respetando la independencia de los Gobiernos», afirmó.
«Pero para disminuir los insumos para la producción de mercancías ilícitas provenientes de campesinos, o de servicios que prestan jóvenes excluidos, se debe financiar al máximo la transformación pacífica del territorio, con economías lícitas. La violencia allí solo traerá más violencia», aseguró.
Respecto a las acusaciones de Maduro, Petro señaló que ha recibido apoyo de su Ejecutivo y del ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, «para derrotar a los grupos narcotraficantes de la frontera con ese país. El apoyo ha sido contundente y debe continuar», sostuvo.
«No creo que la solución de los problemas políticos de los venezolanos pase por poner dinero para matar o capturar líderes políticos. Venezuela necesita un diálogo abierto entre todas sus fuerzas para unas elecciones libres. Ni encarcelando dirigentes políticos ni inhabilitándolos ni tampoco persiguiendo dirigentes oficialistas, con la amenaza de la cárcel o la muerte, permitirán una salida pacífica», agregó.
Por el contrario, Petro invitó a los Gobiernos de Estados Unidos y Venezuela a trabajar juntos contra el narcotráfico, sin menoscabar la soberanía nacional.
«Lo que debe morir es la codicia del narcotráfico, detritus del capitalismo, pero no el proyecto de Bolívar», indicó.
Un paraíso del narcotráfico
Colombia y Venezuela comparten una frontera de 2,219 kilómetros que está dominada por las disidencias de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo. La producción de cocaína en Colombia lo convierte en uno de los puntos más atractivos para las bandas criminales.
El domingo, el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, compartió un récord histórico por la incautación de 601 toneladas de cocaína en lo que va de 2025, que representan un 16 % más que las de 2024. Según el funcionario, la incautación significa 1,500 millones de dosis menos en las calles, una ganancia que equivaldría $1 billón para los carteles en Colombia, $18 billones, si fuera solo para las mafias en Estados Unidos y $24 billones, si fuera solo para las mafias en Europa.
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