Los pobladores de San José Villanueva, en el departamento de La Libertad, se benefician de un clima de seguridad y libre movilidad gracias a que las fuerzas del orden acataron el mandato del presidente Nayib Bukele, de priorizar la vida de los salvadoreños y frenar el accionar criminal de las pandillas.
Aunque este distrito tiene conexiones con Huizúcar, Nuevo Cuscatlán y Zaragoza, tiempo atrás los ciudadanos no podían ir de un lugar a otro debido a la disputa de territorios, pugna y ajustes de cuentas que mantenían los delincuentes de la MS-13 y la pandilla 18, que causaron luto y dolor.
Hoy en día, los habitantes de esta localidad —situada en el municipio de la Libertad Este— dicen que la tranquilidad que gozan se debe a la valentía de policías y soldados que trabajaron duro para sacar a las maras de las comunidades.
Uno de los sectores recuperados está sobre el puente del río Aquisquillo, que divide los distritos de Huizúcar y San José Villanueva, donde nadie se atrevía a caminar por miedo a ser víctima de los pandilleros.
«Hace unos años [2014], asesinaron a dos jóvenes y los cuerpos fueron encontrados en esta zona, aparentemente por la rivalidad de las pandillas», comentó un lugareño.

CIUDADANO: «TODO HA CAMBIADO PARA BIEN»
En la actualidad, los pobladores dan fe de la transformación que ha tenido la ciudad, principalmente desde que fue implementado el régimen de excepción, por lo que avalan su continuidad. La seguridad «ha sido excelente y buena, hoy se puede ir al río; antes no se podía porque dividía a las dos estructuras. Hoy, gracias a Dios, todo mundo va al río», dijo Raúl Beltrán.
Este ciudadano, quien desde 1982 se dedica a reparar y a elaborar calzado en Villanueva, ve con agrado la transformación de la ciudad. «Todo ha cambiado para bien», dice.
«Antes, aunque estuviera de día, las puertas de las casas se mantenían cerradas; ahora la gente saca sillas a las aceras para compartir en familia», destaca.
MAREROS DEJARON DE ASEDIAR LAS ESCUELAS
El clima de seguridad también ha dado confianza a la comunidad educativa, pues los centros educativos dejaron de ser asediados por las pandillas, que buscaban «reclutar» a los jóvenes.
«Realmente ha habido cambios positivos desde que comenzó el régimen [de excepción], cuando empezaron a llevarse a la gente que causaba problemas», expuso Abraham López Castro, director del Centro Escolar Doctor Salvador Mendieta, de San José Villanueva.
A su criterio, la estrategia de seguridad permitió que «ya no haya injerencia de esos tipos [mareros], que antes se mantenían en las afueras de la escuela esperando a que salieran los otros chicos» para intimidarlos.
La población estudiantil de ese centro educativo es de 958 alumnos, que cursan desde 1.° hasta 9.° grado.

López Castro considera que, además de la seguridad, otro factor que motiva a los jóvenes a seguir estudiando es la entrega de computadoras y tabletas por parte del Gobierno central.
«Bastantes [padres de familia] vinieron a inscribir a los niños, y lo primero que nos preguntan es si les vamos a dar tabletas o computadoras», afirmó.
DESARROLLO INMOBILIARIO Y TURÍSTICO
San José Villanueva también se ha convertido en un polo de desarrollo inmobiliario con la construcción de exclusivos proyectos habitacionales, como el denominado Torres Floreli, un complejo de 426 apartamentos para el cual la empresa Calidad Inmobiliaria destinará una inversión de más de $60 millones.
De igual manera, la compañía Inverdisa anunció la construcción del proyecto Residencial Fontana, cuya inversión supera los $94 millones para la edificación de 730 viviendas.
Como punto estratégico, Villanueva está cercano a la costa salvadoreña, por lo que tiene fácil acceso a lugares de entretenimiento familiar, como Surf City, y playas como El Tunco, El Sunzal y El Zonte.







