La congregación católica se abocó a la catedral basílica de San Miguel, para formar parte de la misa patronal en honor a la Virgen Reina de La Paz. La eucaristía fue presidida por monseñor Fabio Colindres, concelebrada por el nuncio apostólico moseñor Luigi Roberto Cona, la conferencia episcopal de El Salvador y el clero de la diócesis de San Miguel.
El templo católico, que es la segunda catedral con mayor capacidad a escala nacional, recibió a más de 2,000 personas y es el principal santuario del país para la Reina de La Paz.
El presbítero Isaías Alexánder Álvarez describió a la virgen María como modelo de fe y obediencia.
«Por eso es que nosotros hoy nos hemos reunido para honrarla, para decirle cuánto le queremos y también para agradecerle por todo cuanto ella ha hecho, ha intercedido por nosotros», mencionó el religioso.
FIELES
María Adela Amaya de Courtade manifestó que cada año participa de estas actividades con la misma devoción.
«En nuestros corazones como migueleños nos llena de mucha satisfacción estar presentes en esta misa, principalmente la confederación Mariana. María es nuestra madre, la que tenemos que siempre seguir sus pasos en las dificultades y salir adelante, por eso estamos acá todavía», comentó.
Mientras que María Dolores Cortés, residente en Usulután y su hija Verónica Quintanilla, que vive en San Salvador, se llevaron una grata sorpresa al encontrarse en la catedral.

«Se dio esta oportunidad que nos encontráramos porque fue casualidad, ella me llamó para contarme que aquí estaba y acá nos encontramos con la virgen porque ya teníamos muchos años de no venir juntas», dijo Verónica.
Agregó que el mensaje ofrecido por los religiosos incentiva aferrarse a la fe, «no dejemos que nuestra fe decaiga, creamos en Nuestra Madre porque sin ella no tuviéramos a nuestro señor Jesús», añadió.
Al finalizar la misa, Sandra Castillo, residente en San Salvador, aprovechó para arrodillarse en el altar mayor frente a la imagen de la Virgen. Confesó que es la primera ocasión que visita el templo en San Miguel.
«La misa estuvo linda porque nuestra madre santísima siempre está intercediendo por nosotros. He estado pidiendo por toda mi familia, por mi fraternidad y por todo el mundo entero, por la paz, especialmente en nuestros corazones, que es lo que ella más pide, que obedezcamos a su hijo», dijo Sandra.

Por la tarde, la imagen de la patrona recorrió las calles de la ciudad de San Miguel, donde asistieron miles de católicos.







