Los adolescentes de los 2000 vivimos una noche cargada de nostalgia junto a la agrupación chilena Kudai, que se presentó la noche del sábado 22 de noviembre, en Be Sport, en Nuevo Cuscatlán.

La noche inició junto a la banda salvadoreña Rodxas, que dejó una muy buena impresión en escena, pero la euforia de los presentes se disparó cuando luces destellantes iluminaron el escenario en donde aparecían imponentes Bárbara Sepúlveda, Tomás Manzi, Pablo Holman y Gabriela Villalba, las voces principales de Kudai.

El público sintió el cariño de la banda de inmediato, que arrancó los coros de sus fans con los temas «Tal vez», «Morir de Amor», y «Tú», este último uno de los más nostálgicos de la agrupación que con su puesta en escena rindió un tributo a la estética que los definió en sus años dorados.
Kudai regresó a El Salvador luego de haber regalado una mágica noche en 2024, misma que superó con creces este sábado 22 de noviembre, en la que toda una generación recordó grandes éxitos como «Sin Despertar», «Ya Nada Queda», «Déjame Gritar», «Lejos de la Ciudad», entre otros.

En una pausa de la velada Bárbara Sepúlveda, una de las voces principales de Kudai, se rindió en elogios hacia el país: «Los felicito porque, por lo menos para el exterior, tienen una muy buena imagen, todos tenemos una muy buena imagen de El Salvador, así que estamos honrados de estar aquí, honrados, de verdad», expresó.
La banda chilena, formada originalmente como un proyecto infantil y reconvertida luego en un referente del pop-rock adolescente latinoamericano, marcó a una generación con temas que exploraban emociones intensas y conflictos juveniles.

Más de dos décadas han pasado desde que el mundo de la música se rindió al irreverente encanto de Kudai, sin embargo, la noche del 22 de noviembre se sintió como si el tiempo se hubiera detenido en los 2000.
Con su gira internacional «Revive Tour», la banda chilena Kudai regaló un reencuentro con la adolescencia, las emociones y los recuerdos que sus canciones le hicieron vivir a sus fans salvadoreños.







