El presidente Nayib Bukele fue invitado por su homólogo estadounidense, Donald Trump, para formar junto con mandatarios de otras 11 naciones el Escudo de las Américas, una alianza internacional para combatir a los narcotraficantes.
«El corazón de nuestro acuerdo es el compromiso de utilizar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y redes terroristas. De una vez por todas, vamos a acabar con ellos», explicó el gobernante de Estados Unidos.
El presidente Bukele ha demostrado que El Salvador es un aliado confiable para Estados Unidos y para el resto de la comunidad internacional al combatir activamente el tráfico de drogas, no solo a través de su territorio, sino que también en las zonas aledañas a su zona de influencia en las costas del océano Pacífico.
La Marina Nacional de El Salvador ha dado contundentes golpes al narcotráfico internacional al interceptar numerosas embarcaciones que transportaban cocaína.
Un día antes del encuentro del presidente Bukele y sus homólogos en Doral, Florida, los ministros de Seguridad y de Defensa de El Salvador, Gustavo Villatoro y Francis Merino Monroy, respectivamente, fueron convocados a la Cumbre Américas contra los Carteles por el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, que también incluyó a funcionarios de otras naciones del continente.
«EE. UU. está preparado para abordar estas amenazas e ir solo a la ofensiva si es necesario. Sin embargo, nuestra preferencia es hacerlo con ustedes, con nuestros vecinos y aliados», manifestó Hegseth.
De este modo, vemos que las intenciones y el plan de Estados Unidos están muy claros: combatir frontalmente al narcotráfico en todo el continente.
Para ello, se necesitan naciones aliadas que tengan el compromiso de combatir al crimen transnacional y que, al mismo tiempo, muestren que están del lado correcto de la historia, es decir, que defenderán a sus ciudadanos honrados y trabajadores para evitar que delincuentes cometan sus fechorías.
El presidente Bukele fue puesto como ejemplo por el presidente Trump, por su cruzada a favor de los ciudadanos y su incansable lucha contra la criminalidad, al punto que ahora El Salvador es reconocido por ser el país más seguro de todo el continente. Esto es lo que se necesita en estos tiempos: un gobernante que sepa darle a los ciudadanos la seguridad que requieren para poder trabajar y desarrollar a la nación, mientras a los delincuentes los mantiene lejos de la sociedad.







