Imponente, así es el edificio en el que, por casi 60 años, funcionó el Hospicio de Huérfanos de El Calvario en el Centro Histórico, en San Salvador. La construcción fue armada con hierro fundido y lámina troquelada cortada a la medida para ensamblar, y fue importada de Bélgica. Hoy alberga historias sobre cómo se construyó la capital de El Salvador, una nación joven posindependentista.

El hospicio data de 1865 y ha sobrevivido a inclemencias del tiempo, terremotos e inundaciones. Fue construido junto al entonces Hospital General y el hospicio recibía a niños cuyos padres habían fallecido en el centro médico. La construcción del edificio se llevó a cabo por iniciativa gubernamental y su funcionamiento era financiado con los impuestos públicos, ya que se buscaba proteger a los menores.

Para el jefe de Arte y Cultura de la Secretaría de Cultura de San Salvador, Jordan Palma, es importante reconstruir «a fidelidad» la historia que rodea este espacio, ya que estuvo estrechamente vinculada con el desarrollo del país durante el final del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

Palma explicó que la secretaría está recabando todos los elementos que mencionan al exhospicio para conocer el contexto en el que se decidió construirlo y la proyección que mantenía en la época.

Entre los hallazgos hasta la fecha están que el hospicio albergó a niños y niñas; información errónea afirmaba que solo fue para niños. Además, en la cuadra donde se encontraba junto al hospital, fue modificado y para 1960 se había reducido, ya que compartía el espacio con el nuevo mercado Sagrado Corazón de Jesús.

La apuesta arquitectónica del hospicio presenta influencia europea, pues se optó por techos altos similares a hospicios y catedrales del Viejo Continente.
En San Salvador, según la documentación de la Secretaría de Arte y Cultura, solo hay tres edificios elaborados con lámina troquelada y hierro fundido, de los cuales dos aún están en uso: el Hospital Nacional Rosales y el exhospicio; y la Sala Cuna, que se quemó en marzo de 2019 y que estaba contigua a la alcaldía de San Salvador.

«El objetivo de la investigación es que la población tenga datos reales y no historias que no se confirmaron. Estamos trabajando con historiadores para construir toda la historia de este hospicio», detalló Palma.

Una de las hipótesis es que la congregación somasca, que administraba la iglesia El Calvario, ubicada frente al hospicio, ayudó a generar la idea de albergar a huérfanos, aunque este hecho aún se está verificando con elementos históricos.

Según los registros, el hospicio se financiaba con el erario por medio de las instituciones gubernamentales. En ese sentido, un posible antecedente histórico que se analiza es que el financiamiento se daba por medio de la Lotería Nacional de Beneficencia, la institución actual más antigua del país.

Se inició bajo el nombre de Lotería del Hospital, su funcionamiento data de 1870, cinco años después del hospicio, y su propósito fue recaudar fondos para el Hospital de San Salvador, hoy hospital Rosales.

Para 1881, el nombre de la institución cambió y se llamó Lotería del Hospital y del Hospicio, esto permite inferir que pudo ser la vía para brindarle recursos al hogar de los huérfanos.

En la actualidad, el edificio del exhospicio está bajo la administración de la Alcaldía Municipal de San Salvador, la cual planea desarrollar recorridos guiados en el contexto del reordenamiento de la zona de la iglesia El Calvario.

Mientras el plan se lleva a cabo, el edificio del exhospicio sigue mostrándose imponente, como un acorazado enclavado al sur de la capital.

¿LO CONSTRUYÓ GUSTAVE EIFFEL?

Entre las investigaciones de la alcaldía de San Salvador se destaca un mito que rodea al Hospicio de Huérfanos de El Calvario. Este se relaciona con el ensamble del edificio y se cree que lo elaboró Gustave Eiffel, el ingeniero que se encargó de la mítica y emblemática torre Eiffel, o torre de 300 metros, enclavada en París, Francia. El trabajo investigativo del personal de la Secretaría de Arte y Cultura se ha enfocado en conocer a los constructores del hospicio, pero aún no cuentan con detalles certeros y podría ser que este mito solo se originara para atraer a turistas a conocer el edificio acorazado.

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