Anaranjado, rojo, azul, El Torogoz y rostros. Todo eso es compatible con la calma de sus aguas. Sí, estamos hablando del puente del Lempa, en San Marcos Lempa.

En medio de un sol que comienza a golpear parejo, sin distinciones, brocha en mano está Francisco Chávez, habitante de la zona. Toma como lienzo el puente para ponerlo con sus mejores atuendos, sobre todo ante la mirada de los que estacionan sus automotores para contemplar las aguas del Lempa.

Casi está terminado el trabajo. Solo quedan en pendiente pequeños tramos, pero está cerca de decir misión cumplida. Para eso, afina la brocha e identifica a pura mente cada bote de pintura. Lo más complicado son los detalles, las imágenes, pero casi es pan comido.

   « Estamos haciendo estos murales, basados a la cultura de la comunidad. Vamos a ir incluyendo el detalle del maíz, cultura, carretas. También vamos a poner la flor de Izote, todo lo nacional. Esta El Torogoz, el ave que nos identifica como salvadoreños», asegura Chávez, mientras imprime más presión para sostener la brocha.

Lee tambiénMi homenaje al «pintor de sueños»: José Elías Santos