En el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán se encuentra la exposición «La mujer salvadoreña: musa, artista, creadora», con piezas que no solo rinden tributo a la figura femenina, sino que plasman sus costumbres y tradiciones a través del tiempo.

De acuerdo con la curadora de la muestra, Alejandra Cabezas, las obras han sido figuras esenciales en la historia salvadoreña.

«A veces musas, a veces creadoras y en muchas ocasiones ambas a la vez, han dado forma y significado a nuestra producción artística», detalló.

Las piezas forman parte de la Colección Nacional de Artes Visuales y se enmarca en la línea de investigación de Astrid Bahamond, cuyo estudio evidencia el papel activo de las mujeres en el desarrollo artístico del país.

«La mujer, fuente de vida, es también origen y convergencia en el arte. La fertilidad y el arraigo a la tierra, motivos recurrentes en nuestra tradición visual. Se manifiesta en el paisajismo de Astrid Suárez y el retrato naif “Tlameme”, de Zélie Lardé Arthés, y en la iconografía prehispánica interpretada por Lycri Bicard o en el gesto expresionista de Rosa Mena Valenzuela», dijo Cabezas.

Agregó que la neofiguración de Conchita Kuny Mena revela otra dimensión del genio creativo, mientras que las esculturas de Verónica Vides y de Negra Álvarez otorgan un nuevo cuerpo a la mujer en su entorno, trasformando el espacio en una extensión de su existencia.

Cabezas acentuó que la exposición no solo visibiliza a las mujeres, sino que restituye su lugar en la historia como creadoras imprescindibles en nuestra memoria visual y cultural.

«Más que musas, las mujeres han sido narradoras, constructoras y revolucionarias en el arte», expresó.

Algunas piezas

Astrid Bahamond detalló que la exposición está dedicada a las artistas salvadoreñas, quienes ha sido protagonistas en la historia del arte, además de concebir a los hombres que se inspiran en ellas.

«Las obras que vemos aquí tiene un carácter de conmemorar un legado cultural plasmado en obras bidimensionales y tridimensionales. El orden de la exposición no es cronológico, sino que está basada museográficamente. Las mujeres representadas están interrelacionadas por el hecho de haber sido grandes gestoras, maestras, autodidactas y académicas, y se refleja el fuego interno de la pintora salvadoreña en el siglo XX y XXI», comentó. 

«Panchimalco», de José Mejía Vides, es la única que no está creada por una mujer, pero la pieza está dedicada a la búsqueda de identidad a través del arte plástico. «Se observa que la protagonista es la mona lisa de El Salvador, que representa de dónde somos, de dónde venimos y el porqué. La pieza es una mestiza con todos los atributos de su atuendo y toda la tradición que conlleva y transmite de manera dignificante y no subyugante», añadió.

«Perfiles», de Rosa Mena Valenzuela, rescata parte de las costumbres combinadas con el paisajismo, la identidad, de forma metafórica. «Su pieza es una diacronía y de perfiles no definidos donde lo que se preguntaba era: ¿quién soy yo?», añade Bahamond.

De Conchita Kuny Mena se exhibe el cuadro «La operación», con un gran dominio de la técnica dibujística y un mensaje surrealista donde se involucra un aguacate sobre un fondo que combina dos lienzos de tela (uno plateado y otro dorado) que, según Bahamond, el primero alude a la identidad de la época precolombina y el otro (de seda con filigrana) «nos quiere representar la época de oro, es decir, la época colonial».

De Licry Bicard se exhibe la obra «Reminiscencias», que da la impresión de que está investigando e indagando sobre nuestro pasado prehispánico. 

«Este es un hecho, signo gráfico de nuestros antepasados prehispánicos. La matización de la gama cromática caliente de los amarillos, oros y ocres son aquellos términos que, si se observa, corresponden al material de nuestros artistas prehispánicos, quienes los utilizaron desde la arquitectura hasta la tridimensionalidad en grandes estelas y esculturas», explicó.  

De Julia Díaz se expone «David y Goliat», pieza original de Caravaggio. Esta réplica recuerda que la artista se inspiró en grandes obras del Viejo Mundo.

Bahamond aseguró que Díaz creó réplicas de diversas colecciones de arte de los museos europeos.

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