La poeta y escritora Claudia María Clavel Menjívar, del distrito de Suchitoto, en Cuscatlán Norte, ha lanzado su libro «Deshojando mariposas en el invierno» edición 2025, el primero de sus proyectos literarios y que busca impactar en sus lectores con poesía a la madre, al amor, a la ilusión, al desamor, al paso el tiempo y ver envejecer a los padres, cómo amar sin ataduras, al amor más allá de lo superficial y de lo cotidiano, al amor más universal.

Dan un testimonio de una vida en la que ha sabido transformar el dolor en belleza y las estaciones difíciles en poesía, según menciona en sus ejemplares.

Recordó que cuando estaba en cuarto grado en las clases de literatura el maestro dejaba tareas, entre algunas estaban presentar cinco cuentos y cinco fábulas, y que si bien ella tenía material de donde tomarlas, quizá no transmitían lo que quería, cómo lo sentía y percibía.

«Fue ahí donde surgió la idea de ir escribiendo talvez no tan consciente como ahora, pero si ya tenía un cuento cambiaba los personajes y el escenario y entregaba mi cuento basado o tomando en cuenta el que ya tenía. Ahí fue donde nació la necesidad de poder expresarme o dar a conocer los sentimientos que tenía», expresó.

Inspirada en las fiestas del barrio donde vive, a los 13 años comenzó con uno de sus primeros poemas, llamado «Bendito amor a mi lado», que fue para el Día de la Madre.

«Puedo decir que escribir surgió más conscientemente a los 13 años, había una señora ese día y casi siempre nos motivaba a participar con un poema», añade la escritora.

Claudia tiene 34 años, es ingeniera en Sistemas y Computación, profesión que ejerce y que intercala con lo que ama: escribir, principalmente su familia es su mayor inspiración.

«Me he inspirado en mi padre, en sus enseñanzas; en mi madre, en la dulzura de ella; en el amor, amores platónicos, ya que para cada escritor creo que cualquier emoción es la inspiración que puede ser un poema, ver la belleza de los demás a través de mí y poder escribir sobre eso», narró.

Asimismo, dice que Alfredo Espino, Claudia Lars y Salarrué han sido importantes referentes literarios y han creado influencia en ella, de cómo percibir el mundo en la manera en que lo hacían, con la misma belleza y delicadeza.

En su familia no hay escritores ni artistas, se considera poeta por convicción y se siente orgullosa de ser la primera en dedicarse a este arte.

«Vengo de una familia donde mis papás no tuvieron acceso a la educación, pero ellos siempre me han motivado a que el estudio es lo principal y haciendo conciencia creo que todo eso me ayudó a sensibilizar y a ser consciente», aseguró.

«Desojando mariposas en el invierno» es un libro de 77 páginas y contiene 47 poemas, una edición que recoge los escritos de 2003 a la fecha, y expresa que en el futuro tiene obras que espera hacer realidad.

«Más adelante tengo más proyectos que he venido trabajando, porque en paralelo iba escribiendo poemas y también otros proyectos, por ejemplo un libro de historias de mi abuelo y otro que está enfocado en mi padre, en el tipo de educación que nos dio, en la manera que lo hizo», indicó.

Añadió que «Deshojando mariposas en el invierno» es dedicado a sus nietos viendo al futuro, historias que según considera van a cobrar vida en unos 45 años hacia adelante. «A mis nietos, a quienes aún no conozco, pero que un día en el vaivén de las estaciones tendrán en sus manos este libro», se lee en la segunda página de la obra.

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