Columna: Minucias de Nuestro Español

La producción lexicográfica en El Salvador durante el siglo XX fue más abundante que en siglos anteriores. Junto con las obras de siglos anteriores, estos esfuerzos constituyen hoy en día un antecedente fundamental para el estudio del español, de las lenguas indígenas de El Salvador y de aspectos históricos, culturales y técnicos (lexicografía enciclopédica).

En este breve artículo se enfatizará en los repertorios lexicográficos dedicados al español de El Salvador. En esta vía, uno de los textos más importantes fue el diccionario del profesor sonsonateco Salomón Salazar García (considerado el primer diccionario monolingüe del español de El Salvador), publicado en Imprenta y Encuadernación La Luz bajo el título «Diccionario vicios y correcciones de idioma español, etc., etc.» (1907). La segunda edición se publicó en 1910 con el título «Diccionario de provincialismos y barbarismos centroamericanos, y ejercicios de Ortología Clásica. Vicios y correcciones de idioma español, etc., etc.», en Tipografía La Unión, de Dutriz Hermanos, en San Salvador.

Según los criterios de tipologización lexicográfica establecidos por la lexicógrafa Susana Rodríguez Barcia en su libro «Introducción a la lexicografía» (2016), este diccionario presenta las siguientes características:

Criterios cualitativos: Es un diccionario de lengua (porque define palabras), monolingüe (porque el idioma usado en tanto en la entrada como en la definición de las palabras es únicamente el español), sincrónico (porque aborda el uso del léxico durante un período en específico, que va de finales del siglo XIX a inicios del siglo XX).

Criterios cuantitativos: Es un diccionario selectivo, pues, las palabras seleccionadas por el autor son provincialismos (actualmente conocidas como regionalismos) y barbarismos (conocidos actualmente como vulgarismos, llamados así porque presentan alguna deformación con respecto al uso normalizado).

Criterios estructurales: Es un diccionario semasiológico, es decir, un diccionario que está ordenado alfabéticamente.

Criterios funcionales: Usado en su momento como un diccionario de consulta y de aprendizaje, es decir, fue utilizado para solventar dudas.

Criterios puristas: Es un diccionario normativo, pues, prescribe sobre «el uso correcto de la lengua». Este punto es fundamental porque deja ver las ideologías lingüísticas dominantes de la época, ya que el autor puntualiza en lo que se consideraba un error y lo que era mal visto socialmente. Es decir, puntualiza en lo que se debía decir y lo que no se debía decir según la norma lingüística en ese momento.

Después de este texto, no volvió a desarrollarse un proyecto lexicográfico que abordara el español de El Salvador en forma de diccionario. Los esfuerzos posteriores se limitaron a la elaboración de glosarios y vocabularios de carácter parcial y mucho más selectivos en su léxico. Los vocabularios más significativos son los de Pedro Geoffroy Rivas: «El español que hablamos en El Salvador» (1969) y «La lengua salvadoreña/Lexicón» (1978). Además, es importante mencionar el texto «Dichos y modismos salvadoreños», de Rosa Victoria Serrano de López, publicado en 1997. Así también, muchos escritores incluyeron glosarios en sus obras literarias para explicar usos propios del habla salvadoreña de la época (hasta el momento se han identificado 18 glosarios incluidos en obras literarias publicadas durante el siglo XX). Sin embargo, todos estos materiales, aunque valiosos, respondían más a intereses literarios o culturales específicos que a una labor lexicográfica integral y organizada para describir el español de El Salvador.

En cuanto a las lenguas indígenas de El Salvador (principalmente el náhuat), la producción lexicográfica fue más que la del español, pues, como se ha explicado en una entrega anterior, en el siglo XX hubo un interés especial por conocer el pasado precolombino a fin de reivindicar y reforzar nuestra identidad nacional. Asimismo, en el ámbito enciclopédico, la producción de diccionarios fue incluso mayor que la del español y la de las lenguas indígenas, pero este tema se expondrá en una entrega posterior.

En conclusión, a pesar de que los repertorios lexicográficos dedicados al estudio del español fueron pocos en el siglo XX, los textos arriba mencionados son un punto de partida esencial para el estudio actual de nuestra lengua. Por tanto, esta escasa producción nos deja una necesidad académica explícita: debemos emprender proyectos lexicográficos en formato de diccionario que describan y expliquen el español que hablamos en el país, pero no desde una perspectiva selectiva y diferencial (como se ha hecho anteriormente), sino desde una perspectiva integral a fin de que comprendamos cómo los salvadoreños usamos realmente el español.

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