Pasaron exactamente 16 años para que los Boston Celtics volvieran a colocarse un anillo de campeones de la NBA, el número 18 de su historia. El 17 de junio del 2008 fue la última vez que los de Massachusetts celebraron un título y este lunes volvieron a consagrarse en la mejor liga de baloncesto del mundo, tras propinar una paliza de 106-88 a los Dallas Mavericks en el quinto juego de las Finales y llevarse la serie 4-1.

Los billetes para ver el partido que se jugó en el TD Garden, en la «Ciudad de los Barrios», se cotizaban en las mejores localidades arriba de los $30,000, pero también hubo entradas que rondaban los $1,200 y $1,400. Sin embargo, para los amantes de los Celtics valió la pena pagar esas pequeñas fortunas por ver a su equipo campeón y consolidarse como el más ganador en la historia de la NBA.

Tras la caída aparatosa (122-84) del viernes pasado en el American Airlines Center, Boston volvió a casa para tratar de cerrar de una vez por todas la serie ante Dallas, que liderados por el esloveno Luka Doncic soñaban con dar vuelta a la Final que llegó a estar 3-0.

Sin embargo, acuerpados por sus fanáticos y una gran noche de Jayson Tatum y Jaylen Brown que fueron los máximos encestadores, los Celtics trabajaron el partido de manera meticulosa, sin dejar cabos sueltos para evitar sorpresas.

El primero y segundo cuarto se los agenció Boston con pizarra de 28-18 y 39-28 respectivamente, para llegar al medio tiempo arriba con cifras de 67-46.

En adelante, a pesar de que Dallas peleó y ganó 19-21 el tercer cuarto, la puntería estuvo fina del lado de los Celtics y los últimos 12 minutos fueron para reconfirmar que son la mejor franquicia de la temporada.

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