Hay historias escritas en piedra, pero con tesón y a fuerza de cincel terminan por borrarse. La Azul femenina no pudo quitarse la paternidad de Costa Rica, pero logró firmar un honroso empate 1-1 que fue atestiguado por más de cinco mil aficionados congregados en Las Delicias. Sexto partido sin derrota para el equipo cuscatleco, que gana confianza hacia la fase final de la eliminatoria.
Iluminadas por la pirotecnia y el acogedor y cordial ruido en las gradas, la armada femenil de Éric Acuña intentó llevar sin contratiempos la fiesta al pasto sintético de Las Delicias, pero nunca tuvo la comodidad y se terminó estrellando contra la férrea defensa de las ticas.

Con Brenda Cerén como punta de lanza asfixiando la salida y Abigail López como segunda escudera en ofensiva, la Azul femenina quiso imponer condiciones, hacerse con el balón y causar daño, pero estuvo lejos de tener claridad frente a marco ya que faltó precisión en el traslado de la pelota y se naufragó entre los faros defensivos del rival, donde Valeria del Campo fue muro infranqueable.
En la zona ancha El Salvador tampoco tuvo quien frotara la lámpara y el juego poco a poco se volvió equilibrado, ríspido en la pelea por la pelota, pero bastante precario en opciones a gol.
La escuadra tica únicamente vio la luz en ofensiva en un disparo de Gloria Villalobos que apenas alcanzó llevar los reflectores hacia Riley Meléndez que custodió los maderos de la representación cuscatleca. Eso ocurrió al 11’ y fue básicamente todo el poderío ofensivo de las costarricenses en este acto.

Del lado del anfitrión, aunque llevo la iniciativa, salvo la solidez defensiva y el gran estado de forma de Victoria Sánchez Meza hubo muy poco para aplaudir antes de la caída del telón para la pausa de hidratación y repaso de libreto.
Equivocó el camino una y otra vez El Salvador en la última puntada y la única opción clara en los primeros 45 minutos llegó en los botines de Cerén que aprovechó una mala salida en defensa para poner a prueba a la portera tica Noelia Bermúdez, 33’.
Así la persiana se bajó con un pintado 0-0, pero los aplausos para las nacionales bajaron como chubasco desde los graderíos.
En el complemento la Azul fue ganas y sacrificio, pero Costa Rica las superó en oficio. Las ahogó en la salida los primeros ocho minutos y en dos ocasiones Meléndez ahogó el grito de gol Priscila Chinchilla que dolor de cabeza a lo largo de la segunda función. Uno de sus disparos en el 47’ mordió el poste.
El gol, no obstante, ya caminaba de puntillas sobre el aérea criolla, y se hizo notable después de un galope de Sheika Scott que mandó un centro preciso para que Anna María Gilbertson abriera la lata en el 63’.
El tanto pellizcó el orgullo cuscatleco, que con más corazón que fútbol buscó replicar y tras varios intentos fallidos Jaqueline Velásquez cogió un balón en bolea y decretó el 1-1 que acabó salvando el honor.
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