Uno es Balón de Oro y el otro aspira a serlo. Los atacantes Ousmane Dembélé y Khvicha Kvaratskhelia son las puntas de lanza del PSG, que confía en sus goles y desbordes para levantar el sábado en Budapest una segunda Champions consecutiva.
«Va a salir bien»: así fue como el Balón de Oro 2025 disipó en la radio RMC, el 21 de mayo, las dudas sobre su participación en la final, después de su salida prematura contra el Paris FC por una molestia en la pantorrilla de su pierna derecha.
El delantero de los Bleus ha vivido una temporada extraña, a imagen del equipo parisino en su conjunto. El dorsal 10, que juega como falso 9 o como extremo, se vio lastrado por diferentes lesiones (en los isquios, en el gemelo…).
Lee tambiénCon los «Gabrieles» del Arsenal y Marquinhos, Brasil también juega en BudapestAun así, pudo mantener una regularidad cuando jugó: siete goles y dos pases de gol en 12 partidos de Liga de Campeones, 10 goles y siete pases de gol en 22 partidos de Ligue 1, en la que fue designado mejor jugador por segunda temporada seguida.
Sobre todo, se mostró decisivo en los momentos importantes, con tres goles en el doble enfrentamiento contra el Bayern.
Dembélé ha demostrado así que no piensa dormirse en los laureles de su Balón de Oro. «Tengo todavía mucha hambre, quiero ganar títulos. Ya sea con el PSG o con la selección, aún tengo muchas cosas que demostrar», confesó.
Pero para el Balón de Oro 2026 también está haciendo méritos su compañero Khvicha Kvaratskhelia.
Junto a Dembélé, fue uno de los grandes artífices del recorrido del vigente campeón en esta edición de la Champions, con 10 goles y 6 asistencias en 15 partidos.
El astro georgiano desbloqueó sobre todo situaciones delicadas. Saliendo del banquillo marcó un doblete para alejar al Chelsea en el Parque de los Príncipes, en un partido hasta entonces tenso y muy igualado (5-2 el resultado final). Y fue él quien mató el suspense de la eliminatoria desde el inicio del partido de vuelta en Stamford Bridge.
Volvió a rescatar al PSG cuando perdía 1-0 ante el Bayern Munich en el Parque de los Príncipes.
«Cada vez que entro en la cancha, quiero sentir la emoción de marcar», confesó recientemente en una entrevista con la UEFA.
Pero el georgiano también es consciente de que debe mantener el equilibrio: «Al principio (de mi carrera), era un jugador más individualista que de equipo, pero me di cuenta de que sin el equipo no somos nada», contó.






