Memo Rivera, estratega de 11 Deportivo, acabó triste después que su equipo encajó un 1-3 ante Firpo en el césped del Cuscatlán, pero también está consciente que los «milagros» no se dan de la noche a la mañana y que se necesita de una gran faena para cambiar una mentalidad derrotista.
Rivera llegó a Ahuachapán en plan de bombero y cogió «un papa caliente», un equipo que arrastró problemas, incluso, desde antes del inicio del torneo y que luego ante los malos resultados debió cambiar técnico, pero fue prácticamente insostenible.
Los Tanques Fronterizos están fuera de la competencia real y sin opciones a nada desde hace un par de jornadas y Memo y sus pupilos a lo único que aspiran es a cerrar bien las últimas presentaciones: ante Águila y Alianza.
Lee tambiénEl toro saltó la barda y se impuso en el Coloso de Monserrat al 11 Deportivo«Lo que ha dicho gran parte de este grupo es que terminemos (el torneo) y quiero terminarlo muy bien. Este equipo antes de iniciar un juego ya se siente derrotado y es difícil cambiar esa mentalidad», dijo Rivera sobre la penosa situación que atraviesan.
«Hoy este momento que estoy viviendo con el grupo de mis muchachos es duro, doloroso, pero Dios sabe porque me ha puesto esta prueba y porque la acepté. Quizá cosas mejores me pueden venir», confió.
El míster cuscatleco, sin embargo, no descarta la posibilidad de seguir al frente, pero advierte que habrá que esperar cual será la estructura que tendrá el equipo pues inicialmente se ha hablado de cambio de sede y con ello podrían llegar movimientos administrativos.






