El FC Barcelona consiguió un importante triunfo 4-2 en su visita al Slavia de Praga este miércoles en la séptima jornada de la Liga de Campeones europea y quedó a las puertas del Top 8 a falta de la última fecha.
Con 13 puntos, el equipo catalán ascendió al noveno puesto en la clasificación, con las mismas unidades que tres de los equipos situados dentro de esas ocho primeras plazas que clasifican directamente a los octavos de final, sin necesidad de un playoff de repesca.

Ello invita ahora al optimismo, teniendo en cuenta que en la jornada decisiva el Barça tiene un partido asequible, como local contra el Copenhague, y que una victoria lo clasificará automáticamente, ya que el PSG (6º) y Newcastle (7º), ambos también con 13 unidades, se enfrentan entre sí en París en la última jornada.
Una situación que era complicada de imaginar para el equipo cuando perdió dos de sus partidos en esta fase de liguilla, frente a París Saint-Germain y Chelsea, además de un tropiezo en forma de empate contra el Brujas.

El triunfo en la República Checa devuelve además al líder de la liga española al buen camino, tres días después de su derrota ante la Real Sociedad en San Sebastián, un revés que permitió a su perseguidor Real Madrid acercarse a solo un punto en el campeonato doméstico.
Lesión de Pedri
Sin Lamine Yamal por suspensión ni Ferran Torres por lesión, el Barça tuvo problemas en la primera parte especialmente a balón parado, recibiendo en sendos saques de esquina dos goles, uno de Vasil Kusej (10′) y luego un tanto en contra de Robert Lewandowski (44′), que introdujo el balón en su portería al tocar con la espalda cuando intentaba despejar.
Entre medias, Fermín López había remontado provisionalmente el partido para los catalanes, primero en el 34′ con un golpeo en el área asistido por Frenkie De Jong y luego con un potente disparo desde fuera del área (42′), tras el cual fue a abrazarse efusivamente con su entrenador, Hansi Flick.

El pulso llegó igualado a una segunda parte en la que Pedri falló un cara a cara en el minuto 46, antes de tener que ser sustituido hacia la hora de partido por una lesión.
El jugador canario abandonó cojeando el terreno de juego, llevándose la mano al muslo derecho, y dejó su lugar en el campo a Dani Olmo, que poco después, en el 63, llegó a un rechace en la frontal del área y envió un tiro que terminó convertido en el tercero de su equipo.






