Águila tuvo el fútbol, pero Firpo los goles y con un 1-2 se lleva una leve ventaja de la ida de semifinales de San Miguel, que el sábado intentará aprovechar para avanzar a su segunda final consecutiva.
Una localidad de sol general casi llena, para un miércoles a las 3:30 de la tarde, habla bien del ambiente que se tuvo en el estadio Juan Francisco Barraza.

Una sensación térmica superior a los 40 grados, más un partido intenso en cada jugada y bastante exigente para el arbitraje, todos con experiencias en mundiales mayores, liderado por el central Iván Barton, quien anduvo cerca de la jugada y acertó con varias acciones que rozaron la polémica, como una falta de Felipe Amaya a Santos Ortiz, que obligó al cambio del jugador emplumado.
Luego, en el otro sector, Nelson Díaz ingresaba en profundidad siendo anticipado por Benji Villalobos (25′), para mandar la pelota a tiro de esquina.
En el primer tiempo, Águila fue mejor por el orden defensivo y explosividad en el ataque generando las mejores oportunidades para anotar, con remates de media distancia que se fueron a un lado, de Joel Turcios, y arriba, de Federico Andrada.

La afición aguilucha se lamentaba, pero también se frotaba las manos, pues sentía que en cualquier momento podía llegar el gol.
Sin embargo, las cosas fueron diferentes cuando Firpo, en una de las pocas descolgadas que generó, Diego Ortez le sacó un penalti a Tomás Granitto, quien se fue en el amague y derribó al jugador taurino.
Barton señaló el punto penalti y no hubo discusión, Christian Gil cobró el disparo, sin colocación y suave, pero que engañó a Villalobos (45+1′).

El estadio se silenció y se fue así hasta el descanso y reaccionó hasta que el segundo tiempo, donde se esperaba que los emplumados arriesgaran más en busca del empate.
Pero la tónica fue muy parecida, con los migueleños sosteniendo la pelota y desbordando buscando la portería rival.
Firpo defendía y contragolpeaba, asustando en algunas ocasiones. Pero se preocupaban en defender, haciéndolo como fuera, hasta el punto de que todos los defensas tenían amarilla.
Eso obligó a que el técnico Marvin Solano hiciera cambios, llegando Eduardo Vigil, en su primera participación cometió un agarrón a Stiven Dávila y esto derivó en un penalti.
Andrada, de la misma forma que Gil, cobró el disparo que engañó a Felipe Amaya para decretar el empate de 1-1 (72′).
Después de la igualdad en el marcador, nadie de los presentes en el estadio se sentó más. Ni en las gradas, ni en los banquillos. Hasta los policías estaban muy pendientes del partido.
Cuando ya todo se apuntaba para el empate, llegó un descuido en defensa de los migueleños, tras un tiro libre que fue prolongado y terminado de empujar por el paraguayo Marcelo Ferreira (88′), lo que liquidó el duelo a favor de los toros con pizarra de 2-1.






