El himno se cantó a oscuras en Santa Ana, FAS pintó la noche y luego dibujó un cielo de colores que terminó escenificando lo que sucedió luego sobre el césped del estadio Óscar Quiteño: un tigre y su hinchada exhaustos de celebración y un Limeño enlutado, derrotado y fuera de la final.
Como en el cuento infantil de los tres cochinitos, los cucheros construyeron, en su caso tres muros para que el tigre no les devorara las esperanzas de llegar a su cuarta final, pero les faltó cemento y hierro fortificado, y se les volvieron escombros en 50 minutos.
El ejército de Jorge «el Zarco» Rodríguez paró su primer muro de contención desde la ofensiva con Jefferson Martínez por izquierda, Ányelo Rodríguez por derecha y Erik Correa como punta de lanza. Unos metros atrás había un tapial mucho más compacto: Danis Cerros, Jesús Ramírez. Marvin Ramos y Jefferson Valladares.
Hasta ahí la ofensiva de FAS, que incluyó a Jónathan Nolasco por Élmer Bonilla, consiguió llegar en repetidas ocasiones, pero siempre se chocó con Elvis Claros, Matías Bentín y Fredy Espinoza que era la última cortina de hierro que daba acceso hasta donde Rafa García, el guardián de la cabaña mantequera.

Parecía infranqueable la defensiva santarroseña, pero almádana en mano, y con la urgencia de convertir un gol, el tigre comenzó a golpear los muros hasta hacerlos tambalear después de la media hora.
Al 37′, José Portillo dio el primer aviso serio. «El Clavito» sacó un disparo colocado que amagó con convertirse en gol. Y luego Limeño se sostuvo en los guantes de Garcia que sacó goles que ya se celebraban en los graderíos del Óscar Quiteño.

Al 43′ le atajó a Yan Maciel y segundos después le sacó un testarazo a quemarropa a Nolasco, pero tanto fue el asedio de los asociados, que no alcanzaron a bajar la cortina del primer acto con la pizarra en blanco.
En tiempo agregado, Espinoza jaloneó la camisa de Rudy Clavel en el área, penalti claro que Rafa Tejada se encargó de convertir en gol cuando el cronómetro cruzaba el 45+5′. Allí se apagó la ansiedad del anfitrión que se fue a la pausa ya tranquilo y convencido que ya con el 1-1 en el global podía cambiar la historia en el tramo final.
Así, el complemento fue menos rápido y el tigre únicamente se dedicó a esperar el momento adecuado para dar el zarpazo definitivo. Ocurrió en el 68′, cuando Édgar Medrano recibió un balón filtrado y luego de quitarse a Rafa García definió para el 2-0 (2-1 global) que les abrió la puerta de acceso a la final.
Los santarroseños intentaron cambiar el panorama sobre el final y estuvieron a punto de cumplir y llevar el duelo a los penaltis, pero fue muy tarde, el tiempo de juego estaba por quemarse y la historia escrita.
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