Rosario Figueroa, oriunda del pintoresco Suchitoto, cultivó su amor por las pesas a las puertas de la tercera edad y ahora con 10 años de experiencia es una atleta que, tras levantarse de una delicada operación, espera poner en alto el nombre de El Salvador en la XXXIX del Campeonato Panamericano Máster de Levantamiento de Pesas.

¿Dónde nació y cómo fue su infancia?

Nací en la ciudad de Suchitoto, en el departamento de Cuscatlán en 1956. Mi infancia fue normal con mis padres. Y mis hermanos, buena convivencia. Muy acogedora.

¿Cómo llegó al mundo del levantamiento de pesas?

Llegué al mundo del levantamiento de pesas motivada por mi hijo (Óscar Cañas exatleta de gimnasia)  y mi esposo (Óscar Cañas, entrenador de gimnasia y atleta máster de pesas) que me impulsaban a que practicara.

Lee tambiénEl Salvador se sube en los hombros de los másters de la halterofilia

¿A qué edad comenzó a entrenar y por qué eligió este deporte?

Lo que es el deporte en sí en pesas lo comencé hace 10 años. A los 60 años. 

Antes del deporte, ¿cómo era tu vida diaria?

Bueno, siempre he hecho un poco de deportes diferentes, iba a correr, hacía aeróbics, siempre he estado, pues, en movimiento.

 ¿Qué le motivó a competir como atleta máster?

Como iba a ver a mi esposo y a mi hijo competir me fui motivando a querer yo también empezar a hacer una práctica ya más competitiva.

¿Qué retos enfrenta al competir en esta etapa de tu vida?

Mantener mi salud fuerte y retarme cada vez a ir mejorando porque no es que pueda ya bien las técnicas, así que siempre cada día me reto más.

¿Cómo cuida su cuerpo para seguir activa en el deporte?

Mantengo una alimentación balanceada, duermo bien, casi no me gusta comer lo que sabe dulce, ni comer mucho pastel, ni pan dulce con café, solo el café negrito.

¿Qué mensaje les diría a otras mujeres de tu edad que quieren empezar o regresar al deporte?

Que nunca es tarde para comenzar, que no se detengan por su edad. Cuando uno comienza le vas enseñando hasta cómo pararse, pero ahí va uno mejorando cada día.

¿Cómo ha combinado su vida familiar, laboral y deportiva?

Con el trabajo yo ya estoy pensionada, solo tengo que combinar mi familia y los entrenos, pero como andamos en familia y motivados en un ambiente deportivo no es mucho sacrificio. 

¿Cuál ha sido el sacrificio más grande que has hecho por el deporte?

El sacrificio más grande quizá fue hace siete meses al comenzar de nuevo. Comencé de nuevo a hacer ejercicios porque tuve una operación de cabeza y los primeros meses que deje no podía ni levantar una pesa de cinco libras.  Con mucho esfuerzo he seguido intentándolo y ya ahorita ya estoy levantando (peso), no lo que me levantaba hace dos años porque he comenzado prácticamente de cero.

¿Ha enfrentado momentos difíciles o de desmotivación?

Lo más difícil ha sido superar lo de la operación, porque yo creía que ya no iba a poder ni caminar solo con bastón. Y gracias a Dios he salido adelante con todo esto.

 ¿Qué le ha enseñado el levantamiento de pesas sobre la vida?

A tratar de superar y no dejarse vencer por los obstáculos porque hay momentos que uno dice: hay no puedo.