Después de la dura derrota en Surinam (4-0), El Salvador viajaría este viernes hacia Panamá, donde cerrará la última fase de la eliminatoria hacia el Mundial 2026. La Selecta no tiene posibilidades de nada en esta visita, más que tratar de cerrar dignamente.
Por su parte, los panameños tienen que ganar a los salvadoreños y esperar que los surinameses empaten o pierdan para lograr la clasificación directa o quedarse con el repechaje. Ante esta situación, el técnico de los canaleros, Thomas Christiansen advierte: «Sabemos lo que nos jugamos y ahora ya no hay marcha atrás. Es el último partido, tenemos que morir con las botas puestas, ese es el sentir también de la plantilla».
Surinam y Panamá lideran el Grupo A con 9 puntos, aunque los caribeños están en primer lugar por diferencia de goles. Les siguen en la tabla Guatemala con 5 unidades y El Salvador con 3.
La eliminatoria de Concacaf otorga tres billetes directos al Mundial para los tres primeros equipos de cada grupo, y para los dos mejores segundos, cupos para una repesca intercontinental que se disputará en marzo próximo.
«No voy a pensar en el repechaje o en la clasificación directa, la obligación es ganar y es el objetivo, si ganando es suficiente, pues felices todos y si no, pues a la repesca, pero hay que ir paso a paso, con los pies en el suelo», indicó Christiansen. El técnico canalero evitó prometer la clasificación de su equipo al Mundial porque «es complicado prometer y no lo voy a hacer», afirmó.
Sin embargo, «lo que sí que voy a prometer es hacer mi máximo esfuerzo para que los jugadores salgan lo más motivados posible» y «con las herramientas que necesitan saber del contrario para intentar que salga un partido redondo, eso es lo que puedo ofrecer», añadió.
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