Cuando sonó la célebre canción de Opus «Live Is Life» (vivir es vida) el ambiente todavía no calentaba en el Jorge «Mágico» González. Había espacios por llenar, pero la hinchada vestida de azul y blanco desfilaba como hormigas para llenar los más de 23 mil cupos habilitados.

Había actuado antes la Banda El Salvador e interpretado sus pegajosas cumbias, pero fue el desfile sobre la pista del «Mágico» de las gloriosas Azul playera y sub-17 lo que levantó el ambiente.

Foto Guillermo Martínez

Los guerreros de playa recién conquistaron el boleto al Mundial de Beach Soccer en Seychelles y habian que presentar el trofeo de campeón a los salvadoreños. Igualmente la sub-17 clasificó al Mundial de Qatar y había que reconocerles en público.

Para entonces el reloj marcaba las 6:17 de la tarde y todavía había puntos de homenaje en la segunda parte de «Una Noche Mágica». Acto seguido, la Azul absoluta y Pachuca pasaron al centro de la chancha para brindar un minuto de silencio por el fallecimiento de Norberto «El Pajarito» Huezo.

El momento más emotivo de la noche, sin embargo, lo provocó el anuncio del ingreso a la cancha de la leyenda salvadoreña: Jorge González. Hubo aplausos y el nombre del «Mágico» fue coreado por todo lo alto.

Foto Guillermo Martínez

Corrieron la Azul y el Pachuca para hacerle pasillo hasta llegar donde le esperaba Mario González para el respectivo saque de honor.

Acto seguido, Jorge, que brilló con su cabello cano, en una vestimenta totalmente de negro recibió un botín bañado en oro por parte parte de Eliodoro Portillo, capitán de los guerreros de playa y Emerson Guardado, jugador de la sub-17.

Foto Guillermo Martínez

El emotivo homenaje duró tres minutos, pero fueron suficientes para ovacionar y reconocer en vida al jugador más grande que ha parido El Salvador. ¡Vivir es vida! y el fútbol es vital.

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