Eran las 10 de la mañana en punto y Ana Cristina Arango entró a la sala que nos habían reservado para la entrevista en las nuevas oficinas de Bancoagrícola en la Torre Millenium. «Vine súper puntual», dijo, con una cálida sonrisa y una jovialidad que, poco después, entendería como su marca personal. 

La reunión estaba pensada para conocer su vida y trayectoria, por ello, mis primeras preguntas fueron dirigidas en ese rumbo. Me contó sobre los 25 años que tiene en el banco, que uno de los más grandes del país, y cómo ha construido con mucho esfuerzo su carrera hasta convertirse en la vicepresidenta de Empresas y Gobierno, un área clave en el impulso que da el banco al tejido productivo del país. 

«Desde que me gradué de la universidad empecé a trabajar en banca. Terminé llegando al Bancoagrícola como supervisora de análisis financiero, aunque ya tenía experiencia como ejecutiva en otro banco, pero cuando empecé a sacar mi maestría decía: «yo quiero ser integral”, y no podía quedarme solo con la visión comercial», me comentó. 

Tras pasar tres años en análisis financiero y aprender lo más que pudo del área, decidió que era tiempo de volver a lo que ella describe como «su pasión»: la gente. Entonces, buscó volver al sector donde podía tener contacto con clientes y el banco le abrió las puertas como ejecutiva corporativa, luego como jefa de créditos internacionales y posteriormente como directora de banca corporativa. 

«A mí me encanta esa relación directa con el cliente, esa relación directa con el tejido productivo. ¡A mí me encanta la gente, me encanta hablar, me encanta escuchar!», me dijo de forma jovial y con esa sonrisa que no abandonó en toda la entrevista. 

Tiempo después, y habiendo trabajado de la mano junto a su predecesor, entró a un proceso de evaluación donde su integralidad -eso que soñó alcanzar cuando inició su carrera- tuvo un fuerte peso y así obtuvo el puesto de vicepresidenta de Empresas y Gobierno. 

«Conozco a profundidad cada área de la vicepresidencia porque he estado ahí. Entonces estoy segura de lo que puedo aportar y creo que eso es algo bien lindo cuando uno es parte de un equipo», añadió. 

Desde su cargo, lidera toda la estrategia y actuación comercial frente a los clientes de empresas e instituciones estatales del país. Dentro de las soluciones que ofrece esa área se encuentran créditos, banca de inversión, tesorería, coberturas, derivados, mercado de capitales, corredores de bolsa y gestión de fondos. «Busco que tengamos una oferta constantemente reinventar de soluciones financieras y no financieras», afirmó. 

Con orgullo, me contó que su vicepresidencia ya destina más del 50 % del total de créditos en lo que el banco denomina «Negocios con Propósito», es decir, la colocación de capital en proyectos que fortalecen el tejido productivo, logran la inclusión financiera y aportan en la construcción comunidades sostenibles y resilientes. Ahí se incluye apoyo a iniciativas climáticas, agroindustria, equidad de género, pequeñas y medianas empresas, entre otros. 

«Es un gran orgullo que más del 50 % del total de los créditos que se dieron en el 2024 hayan sido Negocios con Propósito. Esa es una de las cosas que más me llenan, ¿por qué? Porque estoy asegurándome que le estoy dejando un mejor mundo a mis sobrinas, a las amigas de mis sobrinas, a mi familia, a las hijas y los hijos de mis amigas», narró. 

Fuera de la plática laboral, me manifestó su felicidad de saber que se ha vuelto una inspiración para sus sobrinas. «Una de mis sobrinas ama el Bancoagrícola, pero de verdad se lo estoy diciendo. Ahí tengo un montón de papelitos porque cuando venía aquí ella jugaba con dinero, es algo que ella ha visto porque como ha crecido conmigo también y quiere ser como yo». 

Fue una conversación amena, con una historia que mezcla pasión, esfuerzo y perseverancia para conseguir los sueños. Sin embargo, donde pude ver realmente que la cálida sonrisa y la jovialidad realmente es la marca personal de Ana, fue en el momento de las fotografías con su equipo. Todos se acercaron con gusto al spot y mientras mi compañero revisaba la luz, escuchaba bromas, veía abrazos y una dinámica familiar. Entonces, recordé cuando me dijo: «Aquí tenemos ese equilibrio entre una relación profesional y personal, somos una familia extendida. ¿Y sabe por qué? Porque al final de verdad somos personas trabajando con personas».

Lee tambiénBancoagrícola colocó $927 millones en negocios con propósito entre enero y agosto de 2023