La confianza de los salvadoreños en el sistema financiero se ha reafirmado con el notable crecimiento de los depósitos bancarios que hasta abril de 2025 alcanzaron un saldo de $20,217 millones, un incremento de $2,190 millones en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esto representa un crecimiento interanual del 12.1 %, lo que permite a la banca contar con una base sólida para expandir su cartera de créditos y dinamizar la economía.
En cuanto a la estructura de los depósitos, el 62.5 % corresponde a depósitos a la vista —que incluyen cuentas de ahorro y corriente— por un total de $12,628 millones. Los depósitos a plazo representaron el 35.8 %, con un saldo de $7,238 millones. Ambos tipos de cuentas muestran un crecimiento sostenido: 13 % en cuentas a la vista y 10.7 % en depósitos a plazo.
Las fuentes totales de fondos de los bancos llegaron a $23,033 millones. De Redacción Kevin Rivera este total, $1,205 millones provienen de títulos valores emitidos y $1,610 millones de créditos a bancos, aunque los depósitos siguen siendo la principal fuente de liquidez para el sistema.
Este entorno favorable ha permitido un repunte en el otorgamiento de créditos. Hasta abril de 2025, el saldo total de créditos alcanzó los $17,865 millones, con un crecimiento del 6.2 % interanual, lo que representa más de $1,038 millones en nuevas colocaciones dirigidas a personas y empresas. Esta expansión ha sido clave para impulsar la actividad productiva del país.
El crédito a personas mantiene un crecimiento estable del 4.7 %, mientras que el financiamiento a empresas mostró un repunte más robusto del 8.1 %. En cuanto a los créditos para vivienda, estos crecieron 3.4 %, reflejando una tendencia positiva en el acceso habitacional.
Los sectores empresariales más beneficiados fueron el comercio, que aumentó en $247 millones (9.5 %); la construcción, con un crecimiento de $179 millones (19.7 %); y otras actividades productivas, que registraron un incremento de $129 millones, equivalente a un 36.7 %. Estas cifras reflejan el efecto multiplicador del crédito sobre la generación de empleos y el dinamismo económico.
Un dato positivo adicional es la disminución del saldo de créditos vencidos, que hasta abril de este año fue de $256 millones, lo que representa una reducción del 19.3 % respecto al mismo mes del año anterior. Esto demuestra una mejora en la gestión de riesgos crediticios por parte de los bancos.
En paralelo, la banca digital ha ganado terreno como canal principal de operaciones. Hasta marzo, las transferencias interbancarias crecieron 59 % en cantidad —superando los 1.7 millones de operaciones— y 32 % en montos, totalizando $1,067 millones. Esta transformación digital ha facilitado el acceso a servicios financieros y ha promovido la formalización del comercio.
Según la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa), estos indicadores reflejan la confianza de los usuarios y la capacidad del sistema bancario para seguir impulsando el desarrollo económico. «Los bancos miembros de Abansa están comprometidos con la transparencia, la innovación y el fortalecimiento continuo del sector. Su propósito es ofrecer más y mejores servicios financieros para contribuir al bienestar de los usuarios y al crecimiento del país», afirmó la gremial.
Con estas cifras, la banca salvadoreña consolida su papel como motor clave del desarrollo productivo y financiero nacional.






