El Banco Mundial (BM) informó ayer en una conferencia de prensa que su previsión de crecimiento para América Latina y El Caribe es de 1.9 % para 2024 y de 2.6 % para 2025, lo que supera ligeramente anteriores estimaciones, pero indica que siguen siendo tasas más bajas que las otras regiones del mundo. 

William Maloney, economista jefe del BM para América Latina y El Caribe, señaló que aunque se ha controlado la inflación gracias a la gestión macroeconómica de los países, aún existen obstáculos estructurales que dificultan un mayor crecimiento, entre ellos, el no aprovechamiento de las oportunidades de nearshoring.

De acuerdo al informe del multilateral denominado «Impuestos a la riqueza para la equidad y el crecimiento» presentado en el evento, la inversión extranjera directa (IED) en la región está en niveles inferiores a los de hace 13 años, y los anuncios de nuevas inversiones favorecen a otras regiones. 

«Pese a tener salarios competitivos en comparación con China y otros destinos, los altos costos del capital, los débiles sistemas educativos, la energía e infraestructura deficientes y la inestabilidad social reducen el atractivo de la región como destino de nearshoring», señaló. 

«Aprovechar las ventanas de oportunidad que tiene la región, la transición verde y la tendencia al nearshoring, requiere amplias reformas estructurales para lograr que la región sea más productiva y competitiva. Esto demandará generar un mayor espacio fiscal, mejorar la eficacia del gobierno, así como reducir la carga tributaria que pesa sobre los sectores productivos. Este es un buen momento para que la región reconsidere cuál es la mejor manera para que sus sistemas tributarios generen ingresos y, al mismo tiempo, estimulen el crecimiento y promuevan la equidad», señaló Maloney. 

En ese contexto, apuntó que países como El Salvador, Costa Rica y República Dominicana pueden encontrar un potencial de expansión en la atracción de empresas de otras regiones que buscan trasladar sus operaciones . 

«Creo que la región, como El Salvador, como Costa Rica, como República Dominicana, tiene un potencial tremendo de crecimiento. De nuevo, con un creativo y agresivo enfoque para atraer oportunidades de nearshoring». 

Cabe mencionar que la proyección de crecimiento del organismo para El Salvador para 2024 es de 2.9 %, un porcentaje mayor al de la región. 

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