Tener una casa propia representa mucho más que un espacio físico: es seguridad, estabilidad y el sueño de toda familia salvadoreña que anhela construir su futuro sobre bases firmes. La Ministra de Vivienda, Michelle Sol, explicó que «contar con un hogar propio brinda tranquilidad, sentido de pertenencia y la posibilidad de invertir en un patrimonio que crece con el tiempo».

Añadió que «comprar una vivienda representa una inversión en estabilidad y seguridad financiera. Adquirir una propiedad permite construir patrimonio con el paso del tiempo».

«Cada cuota pagada acerca al propietario a la plena posesión del inmueble, lo que se traduce en un activo. En muchos casos, el valor de la vivienda aumenta con los años, ofreciendo una oportunidad de crecimiento patrimonial que el alquiler simplemente no brinda», agregó Sol.

Por eso, el Fondo Social para la Vivienda (FSV) se ha convertido en un aliado clave para hacer realidad ese sueño, impulsando la adquisición de vivienda. «Animamos a las familias a solicitar su crédito, porque con eso podrán crear un patrimonio. Cuando ya lo tengan, pueden apartar un monto adicional para remesarlo a su cuota y así reducir los intereses», añadió la ministra Sol. El FSV, la institución líder en financiamiento habitacional en El Salvador, ofrece soluciones de crédito que se adaptan a las necesidades de cada persona, con condiciones justas y transparentes.

Gracias a su enfoque social, miles de familias del sector público, privado y salvadoreños en el exterior han logrado adquirir su vivienda rompiendo las barreras que antes limitaban el acceso a un crédito justo.

Una de las mayores ventajas que ofrece el FSV es el acceso a financiamiento de hasta $61,000.00, lo que permite adquirir una vivienda nueva, usada o construir en terreno propio. Otra de las ventajas que ofrece la institución es que los trabajadores independientes, pueden ahorrar para la prima de su vivienda durante 3, 6, 9, 12 o hasta 18 meses, lo que les permite crear una cultura de pago y al completarla, pueden acceder a un crédito para la compra de la vivienda.

Los créditos pueden otorgarse con plazos de hasta 25 o 30 años, permitiendo que las cuotas sean bajas, estables y adaptadas al presupuesto familiar.

Lo importante es que sea un monto que mes a mes puedan destinar para el pago de su casa y cuando puedan abonar un monto extra, no importa la cantidad pero ayuda a pagar menos intereses y salir más rápido de la deuda.

El compromiso de transparencia del FSV se refleja en su política de ofrecer tasas de interés reales y sin cobro de comisiones ocultas, lo que garantiza seguridad y confianza a los beneficiarios. A diferencia de otras opciones en el mercado, el Fondo no realiza cobros por avalúo ni por trámites administrativos, asegurando que cada dólar del cliente se destine a su vivienda.

Además, los préstamos incluyen coberturas de seguros de daños y deuda, para proteger tanto a la familia como a su inversión ante cualquier eventualidad. Otro de los grandes beneficios del FSV es que brinda financiamiento para los gastos de escrituración y registro, eliminando uno de los mayores obstáculos que enfrentan quienes buscan adquirir una vivienda.

Todos estos elementos reflejan la misión del Fondo: hacer que la vivienda propia sea una posibilidad real, no un privilegio. El FSV cuenta con programas para atender a más sectores específicos de la población, especialmente a mujeres, jóvenes trabajadores y salvadoreños que viven en el extranjero y desean invertir en su país.

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