El primer panel del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), abrió el debate técnico del encuentro con una discusión centrada en la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad de la deuda pública y el espacio fiscal necesario para sostener la confianza y el crecimiento en la región.

La sesión, titulada «Panorama Económico de América Latina y el Caribe: entre la estabilidad y el crecimiento», fue moderada por Felipe Larraín y contó con la participación de Felipe Chapman, ministro de Economía y Finanzas de Panamá; Sariha Moya, ministra de Economía y Finanzas de Ecuador; Fayval Williams, ministra de Finanzas de Jamaica, y Jerson Posada, ministro de Hacienda de El Salvador. 

Durante su intervención, el ministro Posada destacó que el país atraviesa «un proceso de transformación hacia la consolidación fiscal», luego de años de elevada presión financiera y expectativas adversas en los mercados. Recordó que en 2023 muchos anticipaban un escenario de incumplimiento, pero subrayó que, a partir de una estrategia fiscal integral, el país logró revertir esa percepción y recuperar la confianza.

Posada explicó que la política fiscal salvadoreña se ha sustentado en tres pilares: una gestión activa de la deuda, la priorización del gasto público y un incremento sostenido de los ingresos fiscales. Detalló que, desde finales de 2022, El Salvador ejecutó varias operaciones de manejo de pasivos que permitieron reducir costos financieros y riesgos de refinanciamiento, así como el regreso a los mercados internacionales en 2024 tras años de ausencia.

Asimismo, destacó el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional en 2025, el cual —según afirmó— está diseñado para consolidar la estabilidad fiscal en el mediano y largo plazo sin efectos recesivos. «Estamos implementando un programa que prioriza el orden fiscal, pero sin sacrificar el gasto de capital que impulsa el crecimiento», señaló, al agregar que las proyecciones de crecimiento para 2025 rondan el 4 %, por encima de estimaciones iniciales.

El ministro subrayó que El Salvador pasó de registrar un déficit primario superior al 5 % del PIB en 2020 a alcanzar un superávit primario en 2024 y proyectar un resultado cercano al 1.9 % del PIB en 2025, en línea con los compromisos fiscales asumidos. Añadió que las agencias calificadoras ya comenzaron a reconocer estos avances, reflejando una mejora gradual en la percepción de riesgo país.

En el mismo panel, el ministro de Economía y Finanzas de Panamá, Felipe Chapman, expuso los esfuerzos de su país por desacelerar el crecimiento de la deuda tras el impacto de la pandemia, mediante disciplina fiscal y control del gasto, mientras que Sariha Moya, de Ecuador, enfatizó que el orden de las finanzas públicas es un medio para generar crecimiento, empleo y reducción de la pobreza, destacando el retorno del país a los mercados internacionales tras varios años.

Por su parte, la ministra de Finanzas de Jamaica, Fayval Williams, compartió la experiencia de su país en la incorporación del riesgo climático a la arquitectura fiscal, subrayando el valor de la planificación y de instrumentos financieros que permiten responder a desastres naturales sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

El panel coincidió en que América Latina y el Caribe enfrentan el desafío de preservar la estabilidad lograda tras la pandemia, al tiempo que recuperan mayores tasas de crecimiento. En ese contexto, la experiencia presentada por El Salvador destacó como uno de los casos donde la consolidación fiscal se plantea como una herramienta para sostener la confianza, fortalecer las finanzas públicas y crear condiciones favorables para el crecimiento económico.

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