En su artículo «Cómo El Salvador se convirtió en la historia de recuperación definitiva de Latinoamérica», Mateo Sigel, jefe de Investigación de Activos Digitales de VanEck, una compañía global de gestión de inversiones y pionera en emisión de ETF, afirmó que El Salvador ha experimentado una notable transformación bajo la presidencia de Nayib Bukele, convirtiéndose en un modelo de innovación y resiliencia en Latinoamérica.
Con estrategias como la adopción de bitcóin (BTC) como moneda de curso legal, hasta la promulgación de reformas fiscales y sociales radicales, «la nación ha desafiado el escepticismo mundial», según Sigel.
«Durante nuestra visita a San Salvador la semana pasada para reunirnos con el presidente Bukele y hablar en la conferencia “Adopting Bitcoin”, volvimos a explorar la ambiciosa visión que impulsa el futuro de El Salvador como el Singapur de América Latina», afirmó el especialista.
Sobre el tema bitcóin, que colocó al país en la palestra mundial al convertirse en el primero en adoptarlo como moneda de curso legal, el experto destacó que el país ya cuenta con una reserva de 6,150 BTC, valorados actualmente en unos $600 millones y con $150 millones en ganancias no realizadas. «Esta suma representa actualmente el 1.6 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país, de $36,000 millones, lo que subraya el compromiso del Gobierno con bitcóin como activo de reserva», añade.
Sigel también enlista la disciplina fiscal que llevó a la relación deuda-PIB a reducirse al 59 % en 2024, su nivel más bajo desde 2008, «gracias a la refinanciación de bonos soberanos por $2,300 millones y a medidas presupuestarias prudentes».
Esa apuesta, según Sigel, confluyó en el crecimiento del PIB, que entre 2021 y 2023, creció un 19 %, en comparación con los promedios anteriores a 2019.
Este conjunto de catalizadores, señala, impulsó a Moody’s a mejorar la deuda soberana de El Salvador de Caa3 en mayo de 2022 a Caa1 en mayo de 2024, y a S&P a elevar su calificación de CCC+ en junio de 2022 a B- en noviembre de 2023. S&P reafirmó su calificación de B- con una perspectiva «estable» en abril de 2024.
Además, destaca el turismo, como pilar clave en la era Bukele, que alcanzó una participación 12.3 % del PIB en 2023, con un incremento de visitantes internacionales del 22 % interanual, de enero a julio de 2024, creando 36,000 nuevos puestos de trabajo y reduciendo el desempleo al 2.76 %.
Mientras que la participación en la fuerza laboral, que llegó al 64.4 %, la más alta en la historia de El Salvador, de acuerdo con la indagación del colaborador de VanEck.
El jefe de Investigación también valoró como positivas las apuestas de país por diversificar la matriz energética para sostener el impulso económico, en ese sentido, señala que para 2035, El Salvador pretende ampliar la capacidad de energía geotérmica con seis o siete nuevas plantas de 50 megavatios (MW) como parte de una inversión gubernamental de $1,000 millones que financiará proyectos energéticos durante cinco años, con el 15 % de la nueva generación reservada para uso gubernamental.
«La transformación de El Salvador es un testimonio de la audacia en la formulación de políticas y la resiliencia. Desde las reformas fiscales hasta la adopción de bitcóin y la innovación energética, el país ha desafiado el escepticismo mundial y ha logrado un éxito mensurable, ya sea a través del rendimiento de los bonos en dólares, el crecimiento del PIB o la valoración de bitcóin, lo que ha impulsado sus reservas», afirma Sigel.
Por último, resaltó que, hasta la fecha, estos logros han sido el resultado de «los esfuerzos independientes y a menudo solitarios» de El Salvador, llevados a cabo frente a la oposición de los principales actores internacionales, incluido el FMI (Fondo Monetario Internacional) y su mayor accionista, Estados Unidos, país con el que se ha logrado mantener una relación estable debido a las estrechas relaciones económicas y sociales.






