La estrategia de acumulación de bitcóin (BTC) de El Salvador registró un cambio de velocidad notable. Según los datos públicos de la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC), el país contaba con 5,747 BTC el 7 de mayo de 2024 y cerró en esa misma fecha de 2026 con 7,648 unidades, un incremento de 1,901 BTC en dos años, equivalente a un crecimiento del 33.1 %. Al cierre de esta nota —$81,883 por unidad—, la reserva está valorada en $626 millones.

El detalle más significativo no es el volumen acumulado, sino la aceleración del proceso. Entre mayo de 2024 y mayo de 2025, la reserva creció en 427 BTC, un aumento del 7.4% en ese lapso. En cambio, entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el incremento fue de 1,474 BTC, equivalente al 23.9 % sobre el período anterior y más del triple del ritmo registrado en el primer año. El ritmo de compra se volvió más acelerado en la segunda etapa.

Esta evolución se inscribe en una estrategia que la ONBTC ha descrito públicamente como una apuesta de largo plazo por la soberanía financiera del país. Stacy Herbert, directora de la institución, ha delineado en múltiples ocasiones el horizonte que orienta la gestión de la reserva. 

La seguridad de la reserva también ha sido objeto de decisiones técnicas relevantes. En agosto de 2025, la ONBTC redistribuyó los fondos desde una única dirección hacia múltiples billeteras como medida preventiva ante los avances en computación cuántica. 

Herbert explicó la decisión: «Hasta que bitcóin realice mejoras en el protocolo que aprovechen algoritmos de firma resistentes a la computación cuántica, este movimiento de fondos hacia direcciones nuevas y sin uso previo es la mejor garantía que tenemos para defender las reservas nacionales de bitcóin frente a una amenaza cuántica».

El crecimiento de la reserva se enmarca también en una visión de posicionamiento global. Herbert ha señalado que la moneda digital, la inteligencia artificial y la robótica constituyen lo que denomina «toda la pila tecnológica moderna», y que El Salvador apunta a convertirse en un hub de referencia para empresas y talento internacional. 

«Con nuestro marco legal, certeza regulatoria e incentivos fiscales, El Salvador es hoy la única jurisdicción que ofrece un refugio seguro para los constructores en esta era de innovación exponencial», ha afirmado.

La reserva es verificable en tiempo real. Desde 2024, el país publica las direcciones de sus billeteras, y la ONBTC desarrolló en conjunto con mempool.space un panel que permite a cualquier persona confirmar los saldos directamente en la cadena, incluso con los fondos distribuidos en múltiples direcciones. «Al publicar públicamente las direcciones en el panel de la ONBTC, no sacrificamos transparencia con el uso de múltiples direcciones», precisó Herbert.

Los dos años transcurridos entre mayo de 2024 y mayo de 2026 muestran que la política de acumulación de El Salvador no solo se sostiene, sino que ha ganado intensidad. La reserva verificable, la infraestructura técnica desarrollada y las nuevas figuras en materia bancaria configuran un ecosistema que el país ha construido de forma progresiva desde la aprobación de la Ley Bitcóin en 2021.

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