El presidente Nayib Bukele recibió el pasado miércoles en Casa Presidencial a Bilal Bin Saqib, ministro de Cripto y Blockchain de Pakistán, para sostener una reunión centrada en el desarrollo conjunto de iniciativas vinculadas a bitcóin (BTC). Como resultado, ambos países firmaron una carta de intención (Letter of Intent, LOI) que formaliza su voluntad de intercambiar conocimientos sobre tres pilares: reservas estratégicas de bitcóin, minería con energías propias y educación financiera especializada.

«Estamos creando un legado entre dos países que se están uniendo bajo la premisa de bitcoin. Esto está dando lugar a una nueva era de diplomacia, una diplomacia basada en bitcóin. Yo la llamo biplomacia», expresó Bin Saqib, quien destacó que Pakistán, con más de 250 millones de habitantes y una población joven —70 % menores de 30 años—, tiene mucho que aprender del modelo salvadoreño.

El funcionario paquistaní elogió el enfoque de El Salvador hacia la innovación, comparando su estrategia tecnológica con la de una startup. «Tienen al mejor fundador posible en una posición de liderazgo gubernamental», señaló, en referencia al presidente Bukele.

Por su parte, Stacy Herbert, directora de la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC), quien firmó el acuerdo en representación del país, subrayó el papel pionero de El Salvador en la adopción de la principal moneda digital. «Somos el país número uno en el mundo en adopción de bitcóin: mercados de capital, diplomacia y educación. Estamos ayudando a Pakistán en el desarrollo de su política bitcoinera, en particular su reserva estratégica y sus planes de minería, pero sobre todo en educación», dijo.

Herbert afirmó que la experiencia acumulada en los últimos cuatro años permite a El Salvador ofrecer una guía efectiva a países que deseen seguir una ruta similar. «Tenemos toda la experiencia del mundo. Podemos ayudarlos a evitar errores y avanzar rápidamente en el marco de cómo bitcoin está siendo entendido y adoptado a nivel global», añadió.

La visita de Bin Saqib se produce en un momento clave para Pakistán, que anunció recientemente la creación de una reserva nacional de la divisa digital y el uso de 2,000 megavatios de energía para impulsar proyectos de minería e inteligencia artificial. El Salvador, por su parte, ha acumulado más de 6,240 BTC, con un valor de aproximadamente $744 millones, y planea abrir nuevas embajadas bitcoineras en Panamá y Washington D. C.

Con esta alianza, ambos países refuerzan la idea de que el liderazgo en el siglo XXI puede construirse sobre la base de activos digitales, innovación tecnológica y cooperación descentralizada.

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