La calificadora de riesgo Fitch Ratings afirmó en un comunicado que el programa de $1,400 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para El Salvador «alivia las restricciones de financiamiento y apoyará la consolidación fiscal, reduciendo necesidades de financiamiento». 

El FMI dio luz verde la semana pasada a un programa de 40 meses, el cual se ejecutará bajo el mecanismo de Servicio Ampliado (SAF) del organismo multilateral. Esta aprobación permite que las autoridades nacionales reciban un desembolso inmediato de cerca de $113 millones. 

Se espera que este convenio catalice financiamiento adicional de organismos multilaterales como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco de Desarrollo de América Latina CAF, alcanzando un paquete total de más de $3,500 millones durante el período del programa.

Fitch ya había elevado la nota de El Salvador a B- desde CCC+, con perspectiva estable, luego de que se anunciara el acuerdo previo entre el Gobierno y el Fondo. 

Ahora, la calificadora apunta que el SAF junto a los otros financiamientos multilaterales  y un déficit de cuenta corriente manejable en 2025 «respaldarán las reservas brutas del banco central, fortaleciendo la resiliencia a los shocks». 

Prevé que las reservas seguirán aumentando en 2025, hasta $4,400 millones, fortaleciendo la capacidad de pago de la deuda a corto plazo y permitiendo una mayor emisión en el mercado internacional.

«Una consolidación fiscal exitosa podría permitir una mayor emisión en el mercado internacional», indica. 

El programa también tiene como objetivo mejorar la sostenibilidad fiscal mejorando el saldo primario del sector público no financiero (SPNF) en aproximadamente 3.5 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) durante tres años.

En ese sentido, Fitch señala que el presupuesto de 2025 ya establece las medidas necesarias para lograr el ajuste inicial de 1.5 puntos porcentuales, por lo que prevé una mejora mayor de 1.8 puntos porcentuales este año, lo que llevaría a un superávit primario del 1.2 % del PIB en 2025.

Por último, considera que la aprobación del SAF liberará recursos suficientes para aumentar cómodamente los colchones de liquidez del sistema bancario al 15 % de los depósitos para fines del segundo semestre de 2026, desde el 11.5%. «Esto respaldará la estabilidad financiera», indica.  

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