El crecimiento inédito de 10.3 % que tuvo la economía de El Salvador en 2021, según el Banco Central de Reserva (BCR), y que lo posicionó como la segunda economía más pujante de la región, fue ratificado en el informe de abril de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado ayer.
Los números del organismo multilateral coinciden con los datos de clausura del BCR, en los que se detalló que el año pasado la nación logró recuperarse y superar los niveles de producción observados previo al inicio de la pandemia por COVID-19. En valores monetarios, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un valor de $28,736.9 millones.
Asimismo, el banco puntualizó que el crecimiento a dos cifras se suscitó por la diversificación en la producción nacional para atender demandas de productos industriales relacionados a las medidas de bioseguridad, y la adecuación de los establecimientos de servicios para la modalidad de trabajo remoto-virtual. Así como el incremento del empleo y la campaña de vacunación contra el COVID-19.
Por otro lado, el FMI proyecta que para 2022 el crecimiento del país será de 3 %, mientras que el banco central de la nación calcula que será de 3.2 %. Sin embargo, en abril de 2021 el multilateral también preveía un 4.2 %, una cifra menor al 6 % que señalaba el BCR para ese año, pero terminó avalando el 10.3 % del cierre.
Además, previamente la organización internacional reconoció en las conclusiones de la evaluación del Artículo IV que con las medidas implementadas por el Gobierno se había construido un panorama positivo para la economía nacional. Incluso felicitó a la administración del presidente Nayib Bukele por la gestión oportuna y eficaz de la pandemia.
Cuando se hizo pública la validación del Directorio Ejecutivo del organismo sobre las declaraciones de su personal técnico, se enfatizó que El Salvador tardó tan solo seis meses en reactivar completamente su economía, luego del confinamiento inicial por la pandemia, a diferencia de otros países que no han conseguido estabilizarse en ese ámbito luego de la crisis por el coronavirus.
El organismo calificó como «vigorosa» la demanda externa del país, y esa descripción se confirma con las cifras de exportaciones. Según el BCR, El Salvador vendió al extranjero $1,600.4 millones más de lo registrado en el año previo, lo que representa un incremento del 31.8 %.
En la perspectiva general, para Latinoamérica y el Caribe el Fondo ha mejorado ligeramente su previsión de crecimiento a 2.5 % para 2022, en medio de una gran incertidumbre debido a las «ondas sísmicas» provocadas por la guerra en Ucrania.
El organismo hace hincapié en que la situación internacional variable hace que las previsiones «sean aún más inciertas de lo habitual».
Para Brasil, la mayor economía regional, el FMI vaticina un crecimiento de 0.8 % en 2022 (+0.5 puntos respecto a previsiones de enero) y de 1.4 % en 2023 (-0.2 puntos), mientras que México, segunda economía regional, crecería 2 % este año (-0.8 puntos) y 2.5 % el que viene (-0.2 puntos).
América Latina y el Caribe tiene menos vínculos directos con Europa que otras regiones pero aún así se verá afectada por la inflación y el endurecimiento de las políticas monetarias, advierte el FMI.
Incluso antes de que Rusia invadiera Ucrania, la inflación había aumentado en muchos economías.






