El Salvador recibirá la próxima semana la visita de Caleb Orr, subsecretario Adjunto de la Oficina de Asuntos Económicos y Empresariales del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien encabezará una delegación interinstitucional con representantes del Departamento de Comercio, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) y el Banco de Exportación e Importación (EXIM Bank), entre otras entidades.
La misión busca identificar oportunidades de inversión y cooperación en cuatro sectores prioritarios: energía, infraestructura digital, transporte y cadenas de suministro de alta tecnología. El Salvador será la primera parada de la gira, que también incluye Honduras.
La visita se enmarca en la Estrategia de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump. Desde la Oficina de Asuntos Económicos y Empresariales del Departamento de Estado, la región es vista como un espacio de alto valor geopolítico.
«La región es un teatro estratégico para el near-shoring de industrias complementarias y la facilitación del comercio interoceánico en nuestro hemisferio. El Salvador y Honduras son socios clave para este esfuerzo y representan mercados en crecimiento para las empresas estadounidenses», señaló la oficina en un comunicado oficial.
La delegación llega en un momento de acercamiento sostenido entre ambos gobiernos. La semana anterior, la ministra de Economía, María Luisa Hayem, ya se había reunido con Orr en Washington para explorar cómo El Salvador puede integrarse en las cadenas de valor estadounidenses bajo la nueva política comercial de la administración Trump. En esa reunión participaron representantes de 75 empresas de sectores como banca, hotelería y aviación.
El propio Orr valoró positivamente el entorno de negocios salvadoreño en ese encuentro.
«El Salvador es un socio crítico de los Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. El milagro de ley y orden del presidente Nayib Bukele no solo ha traído libertad y seguridad para el pueblo salvadoreño, sino que está creando uno de los mejores climas de inversión en toda la región», declaró el funcionario, y agregó: «Nuestro interés en política exterior es que las empresas estadounidenses participen y ayuden a impulsar el renacimiento de El Salvador».
Hayem identificó los insumos tecnológicos y la manufactura con transferencia de tecnología como los rubros prioritarios para esa integración, al ser los que generan los salarios más elevados frente a otras industrias. El marco legal para atraer esas inversiones ya existe: la Ley de Fomento a la Innovación y Manufactura Tecnológica ofrece exenciones fiscales por 15 años a empresas nacionales y extranjeras que desarrollen nuevas inversiones en el sector.
El contexto macroeconómico respalda el interés. Según cifras del primer trimestre de 2026 presentadas por Hayem, las exportaciones crecieron un 4 % respecto al mismo período de 2025, las importaciones un 6 % y las remesas un 7 %. En la comparación mensual entre marzo y febrero de este año, los incrementos son más pronunciados: exportaciones al alza en un 12 %, importaciones en un 26 % y remesas en un 19 %.
En materia de inversión, la ministra indicó que la inversión extranjera directa en 2025 alcanzó $475 millones, con un crecimiento del 13 % en la rentabilidad empresarial. El mercado laboral formal supera el millón de personas y más de 8,300 nuevas empresas se registraron en el país el año pasado.
Entre los proyectos que podrían captar la atención de los visitantes figura Air City, un desarrollo bajo esquema de zona franca orientado al sector aeronáutico, así como una iniciativa impulsada de forma independiente por el sector privado salvadoreño para integrarse a la cadena de suministro de semiconductores.
El Salvador es, además, el primer país de América Latina en suscribir un acuerdo de comercio recíproco con Estados Unidos bajo la actual administración norteamericana, lo que le otorga una posición diferenciada en la región de cara a estas negociaciones.






