El 6 de abril, el presidente de la república, Nayib Bukele, informó que inyectará $1,000 millones a la economía del país con parte de los fondos del préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que fue formalizado en febrero pasado.
A través de la su cuenta de X, el mandatario dio a conocer que «estos recursos se canalizarán a través de pagos anticipados a micro, pequeñas y medianas empresas, adelantos a proveedores y amortización de créditos internos».
A través del mismo canal, explicó que el objetivo de esta medida es dinamizar la actividad económica en el corto plazo a través del incremento del flujo de capital interno.
«Al tratarse de divisas ya existentes en los mercados internacionales, y no de emisión monetaria local, se evita un impacto inflacionario. Esta estrategia busca estimular el consumo y las ventas del sector comercial, fortaleciendo el tejido productivo sin comprometer la estabilidad macroeconómica de nuestro país», escribió el gobernante.
Al respecto, la firma internacional de servicios financieros Exor Latinoamérica consultada por «Diario El Salvador» consideró que la estrategia del Gobierno salvadoreño «busca incentivar la producción a través de una política expansiva, que en este caso, trata de focalizar el gasto público para activar a las empresas locales».
«En un inicio, al utilizarse estos fondos para pagos anticipados a micro, pequeñas y medianas empresas, se asegurará un flujo de trabajo para estas y les permitirá invertir en su capital de trabajo, de manera que existe la oportunidad de generar innovación y optimización de los procesos. Lo cual, en el mediano plazo, puede incrementar la capacidad productiva de estas empresas», añade Exor.
La firma sostiene que el resultado esperado sería un crecimiento del producto interno bruto (PIB) fortalecido para 2025, pero señala que «esto depende de la evolución del comercio interno, tanto del lado de las mejoras en capacidad productiva, así como el comportamiento de la demanda interna».
También consideró que dados los usos comentados de estos fondos, es el pago a créditos internos, ya que permitirá estabilizar la deuda interna, permitiendo mejorar el perfil de riesgo del país, lo cual, en conjunto con otras políticas podría permitir que El Salvador acceda a financiamiento internacional con mejores tasas».
SIN MAYOR RIESGO DE INFLACIÓN
Exor coincide con el presidente Bukele en que, dadas las condiciones en que se canalizarán los fondos, es poco probable que exista un incremento de precios a raíz de esta política, ya que es más un incremento de gasto (financiado con fondos externos).
En este sentido, matiza que ese riesgo «no desaparece del todo, aunque sigue siendo bajo, pues esto depende de cómo reaccione el mercado laboral de las industrias afectadas».






