Armando Arias, presidente de la Cámara Americana de Comercio de El Salvador (AmCham), conversó con «Diario El Salvador» sobre la evolución política del país, los logros en la seguridad pública y los retos en el área económica. Indicó que el sector privado sigue dispuesto a acompañar las acciones gubernamentales que generen un verdadero desarrollo para el país.
En 2019 hubo un quiebre político en El Salvador. ¿Cuáles son sus valoraciones sobre esa coyuntura?
Después de los Acuerdos de Paz entramos en una situación en donde existían dos fuerzas políticas, y dio la impresión de que ambas se agotaron y sus proyectos y sus programas también. El primer partido estuvo 20 años, y después de la guerra le tocó un momento difícil, de reconstruir el país, reconstruir la credibilidad, y era un tema delicado y difícil. Los dos primeros períodos presidenciales fueron de reconstrucción y apoyo, y de ganar la confianza nuevamente del tejido económico y social del país, que estaba bastante deteriorado. El Ejecutivo probablemente tenía buenas ideas, pero en el foro legislativo encontraba resistencia, entonces no se podían llevar a cabo todos los proyectos, y cuando este modelo se agota y la gente libremente elige el otro partido, hubo mucho entusiasmo y mucha esperanza de que las cosas iban a cambiar Además, recordemos que en 2008-2009 el mundo en general había entrado en una crisis financiera y económica muy grande; eso afectó al país definitivamente, y a lo mejor al cuarto Gobierno del primer partido, porque su capa cidad de maniobra era muy limitada.
¿Influyó eso para no continuar?
Creo que sí influyó, pero no fue el detonante; creo que las expectativas de la población no habían sido satisfechas totalmente y existía una sensación anímica de que tenía que haber un cambio. El segundo partido lo hizo relativamente bien, porque generó mucha esperanza. El candidato que llevaba tenía una habilidad histriónica, una habilidad política muy grande y no era del partido, históricamente hablando, pero muy pronto la población se dio cuenta de que eso no estaba funcionando. Evidentemente, el actual Gobierno, que nace con una tercera fuerza independiente, por que se independizó de todo lo anterior, generó muchísima esperanza y entusiasmo. Creo que la población estaba totalmente agotada y cansada de las maras.
¿El tema de inseguridad fue para el FMLN lo que la crisis internacional financiera fue para ARENA?
En alguna medida sí, porque creo que ninguno de los dos partidos tuvo la capacidad de enfrentar el problema de la seguridad con una definición y firmeza como lo hizo el presidente Bukele.
¿Había capacidad estatal para hacerlo?
El tema legislativo era lo que pesaba muchísimo, porque el hecho de terminar con la inseguridad era algo que la población andaba buscando. En la época del primer partido, en la Asamblea, el opositor no le permitió hacer lo que debió haber hecho. Y en la segunda etapa del partido opositor inicial, el que había estado en el poder se lo impidió. En ambos partidos prevalecía el interés miope político sobre el interés social general. El tema de las maras se tenía que acabar con fuerza, pero también con oportunidades de trabajo y empleo.
Faltaba acompañamiento político.
Exacto. ¿Por qué el actual Gobierno ha hecho lo que ha hecho? Primero por una visión, capacidad y una decisión de que ese era el problema inicial y el más grave que existía en este país, pero lo pudo hacer porque contaba con un Órgano Legislativo que lo apoyó y con un Órgano Judicial que lo apoyó. No hubiera podido ser de otra manera.
Algunos cuestionan cómo se llegó a ese punto de correlación.
La realidad es una: el presidente [Nayib Bukele] ganó las elecciones limpiamente, y su mismo partido [Nuevas Ideas] ganó la Asamblea Legislativa limpiamente. Eso lo que nos manifiesta es el hartazgo de la población por lo que estaba sucediendo y no quería seguir igual. El Gobierno tuvo la habilidad o la capacidad de interpretar el sentir de la población, y aquí entramos en temas que son de difícil acompañamiento para todos, o sea, ¿qué prevalece: una ley o la seguridad ciudadana?, ¿qué prefiere, usted? La respuesta es lógica, porque la vida es como una pirámide, tenemos que satisfacer las necesidades primarias, elementales, para ir creciendo.

Ahora viene el tema económico.
Empieza una etapa que puede ser igual de difícil que la primera y probablemente más difícil, porque en la primera etapa una vez teniendo la anuencia del Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial era un solo lado, y lo demás era para adelante. Ahora estamos viviendo el tema de cómo recomponemos la economía.
¿Cuál es la participación del sector productivo en esa recomposición?
Como AmCham tenemos alrededor de 400 miembros y representamos el 80 % de la inversión americana en este país. Me reuní con una congresista [Anna Paulina Luna, de Estados Unidos] que vino con un grupo importante de empresarios de primerísimo nivel. Creo que ha habido ciertos quiebres que el Gobierno ha ido haciendo muy bien. Primero, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional; eso era imprescindible. Nos ofrecieron alrededor de $800 millones que los ponían en el país en el instante en que se les llamara. De alguna manera ha pasado lo mismo ahora; ellos velan por la estabilidad de un país y creo que esta vez [con el segundo acuerdo] el Fondo se dio cuenta de que era un país que estaba prosperando, que había superado el tema de la inseguridad y que necesitaba apoyo. Lo importante es que el Fondo te abre muchísimas puertas por la credibilidad que tiene a escala mundial y en cualquier nivel.
¿Cómo ve el desarrollo de la economía?
Además del Fondo Monetario, siento que tenemos el total apoyo de Estados Unidos. Eso es importante, y acaba de dar un espaldarazo el Departamento de Estado que creo nos va a ayudar muchísimo, y el Gobierno [salvadoreño] ha entendido que necesita el apoyo del sector privado. Invest lo está haciendo muy bien, el Ministerio de Economía lo está haciendo muy bien, el secretario de Comercio lo está haciendo muy bien, pero necesitan el acompañamiento del sector privado. El inversionista es extraordinariamente valiente y atrevido en su sector y en su negocio, pero es tímido en el entorno socioeconómico y político de país. Hay una necesidad total, que ya la entendió el Gobierno y la está poniendo en práctica, del acompañamiento del sector privado en todo esto.
¿En qué áreas se requiere ese acompañamiento?
El acompañamiento es contar tu buena experiencia si la estás teniendo, es promover que aquí hay un ambiente propicio para la inversión, promover que te sientes tranquilo y seguro, que hay leyes que te cuidan y protegen, que el Gobierno es un interlocutor amistoso y no dañino. Hay una serie de temas que se hablan entre empresarios y es la manera en que pueden venir acá.
¿Se está desarrollando ese acompañamiento?
Vino esta congresista a hablar con la AmCham; era una reunión entre empresarios de la Cámara, la congresista y potenciales inversionistas. ¿Qué hice yo?, invité a inversionistas, al Invest, y mi mensaje es: aquí estamos 15 empresarios de las empresas extranjeras más relevantes, pero también el Gobierno. Eso es lo que va llevando a tener una simbiosis para poder conversar y estar juntos para sacar adelante el país, y en eso estamos trabajando. Hay una serie de temas en los que sí tenemos que esforzarnos.
¿Cuáles son esos temas?
Es una mezcla; traemos un lastre del que en algún momento nos vamos a deshacer. El Gobierno está haciendo lo que puede para eso y el sector privado está acompañando. Lo mejor que te puede pasar es que todos estemos bien, porque si solo yo voy a estar bien y el resto no, en el corto plazo no va a funcionar. Hay cosas importantes, educación; probablemente nos debemos enfocar en empresas medianas y pequeñas y no tan grandes, porque si una empresa grande necesita tres mil ingenieros, ¿de dónde los vas a sacar? Tenés el ejemplo de Aeroman, que hizo un convenio con la Universidad Don Bosco para especializar a su gente. Claro, eso le ha tomado 10, 15 años, y les ha ido bien, pero es a mediano y largo plazo. El inglés es importantísimo. Parte del problema que hemos tenido antes es que el período presidencial era de cinco años; no te alcanzaba para hacer mucho. Debemos tener mentalidad de nación. Los empresarios reconocemos y apreciamos los avances en materia económica que ha habido en el país, la simplificación y la digitalización de trámites, la facilitación y la rapidez en los pasos fronterizos y aduaneros, las nuevas leyes con incentivos económicos y fiscales, las mejoras en los puertos y aeropuertos, la buena disposición a un diálogo franco y abierto, las buenas relaciones con Estados Unidos, que es nuestro principal socio comercial. Valoramos el apoyo que se brinda a la industria de la construcción y al turismo nacional y extranjero. Todas estas medidas son fundamentales para atraer nueva inversión y fortalecer la ya existente.






