El oro se posicionó en 2024 como activo de refugio por excelencia. Así lo explica una publicación del medio español «El País» en la que detalla que el apetito de las bolsas internacionales por otros activos «no escatimó inversión hacia el metal precioso». Su cotización hasta ayer supera los $2,648 por onza.

La nota destaca que el oro tiene un público fiel y se consolida en las carteras como elemento de diversificación, con el viento a favor que supone para su precio el descenso de los tipos de interés, lo que lo vuelve prioridad para los bancos centrales.

«A menor rentabilidad en los bonos y cuanto más bajos sean los tipos reales, más atractivo resulta tener un lingote», asegura «El País».

Al respecto, «Diario El Salvador» consultó a la firma internacional de servicios financieros Exor Latinoamérica, la cual considera que el repunte del precio de este «commodity» continuará en 2025.

«Diversos factores del mercado internacional han impactado el valor del oro que se relacionan con este repunte del oro, como la perspectiva de reducción de las tasas de interés de Estados Unidos, lo que reduce el costo de oportunidad de mantener activos que no devengan intereses, incrementando el atractivo del oro», añade Exor, y suma que otro factor contundente es el previsto debilitamiento del dólar.

Bajo esta dinámica, «El País» indicó que el metal experimentó una escalada de casi un 30 % de su precio en 2024, hasta nuevos máximos históricos, «lo que se explica, sobre todo, por el apetito constante de los bancos centrales, que están elevando sus compras de oro para diversificar sus reservas en una tendencia que ya es estructural y que continuará en 2025». El repunte del año pasado representa su mejor ejercicio desde.

El medio argumenta que estas compras podrían impulsar la onza de oro este año a los $3,000, según las estimaciones que manejan Goldman Sachs y Citi, «una previsión sujeta, como todas, a la fuerte incertidumbre con que arranca el ejercicio. Y a más incertidumbre, más motivos para contar con el oro como una opción de refugio».

«El oro mantiene su potencial de ofrecer estabilidad a las carteras. Además, los inversores deberían pensar en mantener coberturas para las acciones y la duración si la inflación da sorpresas al alza en Estados Unidos», afirma Amundi, la mayor gestora de fondos de la zona euro.

Mientras que Santander Asset Management declara su preferencia por el oro como cobertura ante riesgos geopolíticos. «Aunque unos tipos reales al alza podrían limitar su atractivo, los bancos centrales continúan diversificando sus reservas hacia el oro y las compras de inversores siguen en niveles bajos, dejando margen para un mayor incremento», defienden en la gestora.

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Todo este análisis pasa sobre las influencias geopolíticas que colocan al oro como un apoyo en la estabilidad de cartera; entre ellas, «El País» menciona la llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos y las perspectivas de su ascenso en temas como la volatilidad y ganancias en Bolsa y en deuda, sus políticas comerciales, de inmigración, gasto, inflación y crecimiento.

No menos importantes son los dos conflictos bélicos de dimensión mundial que persisten en la actualidad, las guerras en Ucrania y Gaza.

«Esos conflictos ya han contribuido a que los inversores buscaran refugio en el oro en 2024 y explican también el factor que por encima de todo está sosteniendo el avance de su precio, las compras de los bancos centrales», sostiene el medio europeo.

Añade que el estallido de la guerra en Ucrania y las sanciones aplicadas a Rusia, que vio congeladas las reservas en dólares de su banco central, han empujado a los bancos centrales, en especial de países emergentes, a rebajar el peso en sus reservas de los activos en dólares, como los bonos soberanos de Estados Unidos, en favor del oro.

En Goldman Sachs prevén que el oro alcance los $3,000 por onza a finales de 2025, lo que supone un alza de 15 % desde los niveles actuales, una estimación que contempla las compras firmes y persistentes de los bancos centrales.

«Las compras de los bancos centrales seguirán siendo elevadas porque el temor a las perturbaciones geopolíticas ha aumentado estructuralmente desde la congelación de las reservas rusas en 2022 y porque la proporción de oro en las reservas de los bancos centrales de los mercados emergentes es relativamente baja en comparación con las de los países desarrollados, lo que deja margen para su crecimiento», añaden en Goldman Sachs.