La agroindustria azucarera salvadoreña se prepara para iniciar la zafra 2025-2026 con expectativas positivas. De acuerdo con Julio César Arroyo, director ejecutivo de la Asociación Azucarera de El Salvador (AAES), se proyecta la molienda de alrededor de 6.5 millones de toneladas de caña, lo que generaría aproximadamente 720,000 toneladas métricas de azúcar. Esta cifra representa un repunte frente al ciclo anterior, en el que la producción cayó 9 % y cerró con 6 millones de toneladas métricas de caña y 687,157 toneladas de azúcar. 

El dirigente gremial explicó que el incremento estaría impulsado por la distribución favorable de las lluvias en los últimos meses, lo que ha permitido una mejor maduración de los cultivos. «El invierno ha sido bastante favorable para el cultivo de caña de azúcar, con una distribución uniforme de las lluvias, lo que nos permite ser optimistas sobre el próximo ciclo», señaló.

Arroyo recordó que en promedio el sector genera anualmente cerca de 6 millones de toneladas de caña, a partir del trabajo de unos 7,000 productores, lo que se traduce en azúcar, melaza y empleo para miles de familias en las zonas rurales del país. En el último ciclo, además de la caída en la producción, las exportaciones también se vieron afectadas: hasta agosto de 2025 se habían vendido $153.2 millones en azúcar, lo que significó una reducción de $19.7 millones respecto al mismo período del año anterior.

Subrayó, además, que la industria azucarera continúa siendo uno de los principales motores de la economía nacional. Cada año, además de abastecer la demanda interna, el país exporta azúcar y melaza a más de 20 destinos, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, bajo cuotas preferenciales que rondan las 66,000 toneladas métricas anuales.

«El sector azucarero aporta no solo en divisas, sino también en sostenibilidad ambiental y en la generación de empleos», afirmó. 

Añadió que uno de los retos inmediatos es mantener la productividad y eficiencia, a pesar de que factores como el cambio climático y la reducción de áreas de cultivo han presionado los rendimientos en el campo y en los ingenios.

El foro de industria azucarera reunió a líderes de la agroindustria, autoridades gubernamentales, sociedad civil y expertos internacionales. Foto DES/ Guillermo Martínez

La industria también enfrenta el desafío de la mano de obra, que ha disminuido en los últimos años. Para solventarlo, la AAES impulsa la mecanización de la cosecha en verde, que ya alcanza a cerca del 50 % del área cultivada. Este proceso busca equilibrar la necesidad de mantener empleos rurales con la modernización tecnológica, al tiempo que reduce impactos ambientales.

De cara a la próxima cosecha, el optimismo responde a una combinación de mejores condiciones climáticas, avances en sostenibilidad y una visión de largo plazo que busca consolidar al país como un proveedor confiable de azúcar y melaza a nivel internacional. «Con esta proyección de 720,000 toneladas métricas esperamos recuperar lo perdido en la última temporada y seguir posicionando a El Salvador como un referente en productividad en Centroamérica», concluyó Arroyo.

Foro Agroindustria Azucarera 2025

Las declaraciones de Arroyo se dieron en el marco del VI Foro Agroindustria Azucarera de El Salvador, organizado por la Fundación del Azúcar (Fundazúcar) bajo el lema «Yum Kaax: Agua, Tierra y Vida. Tradición que cuida, innovación que conserva».

El encuentro reunió a líderes de la agroindustria, autoridades gubernamentales, sociedad civil y expertos internacionales, quienes discutieron los retos y oportunidades del sector en materia de sostenibilidad y cambio climático. Entre los temas abordados estuvo la presentación del Plan de reconversión a cosecha en verde del sector azucarero, que busca sustituir gradualmente la quema de caña por métodos mecanizados de recolección hacia el año 2040.

Durante el foro, el ministro de Medio Ambiente, Fernando López, subrayó que aunque El Salvador apenas contribuye con el 0.04 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, es uno de los países más expuestos a los efectos del cambio climático, por lo que se han tomado acciones estratégicas. 

«El país ha fortalecido sus sistemas de alerta temprana y trabaja en la adaptación del sector agrícola a eventos climáticos extremos, como sequías e inundaciones, que afectan directamente la producción y la economía», destacó.

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