En los primeros años del bitcóin, allá por 2010, el ecosistema era un espacio liderado en su mayoría por hombres, en gran parte hackers, programadores y figuras anónimas. En ese contexto, Stacy Herbert destacó como pionera de la economía digital desde un programa televisivo financiero que dirigió durante más de una década con su esposo, Max Keiser.
«Nuestro programa fue el número uno en noticias financieras, especialmente en el mundo de habla hispana, desde México hasta Argentina, y en España. Fue un fenómeno», relata Herbert.
Con sus transmisiones llenas de dinamismo y sátira educaron durante muchos años a miles de personas a escala global sobre el funcionamiento del sistema financiero tradicional y sobre cómo bitcóin resuelve muchos de los problemas que ha traído el uso de dinero fiduciario. Stacy utilizó su experiencia como productora de cine en Hollywood y Keiser su veteranía como corredor de bolsa de Wall Street para crear un programa que los volvió referentes del tema.
En 2021, el presidente Nayib Bukele hizo historia al anunciar que El Salvador sería el primer país en adoptar el bitcóin como moneda de curso legal, y como muchos otros bitcoineros, viajó al país para comprobar que no era solo un movimiento de marketing. Tras una reunión con el mandatario, vio algo diferente: «Él era realmente un bitcoiner. No estaba interesado en las estafas o las shitcoins; su enfoque era serio y centrado en construir un país basado en bitcóin».

Esto inspiró a Herbert a comprometerse con el desarrollo de El Salvador como el «Bitcoin Country», donde los ciudadanos fueran parte activa del cambio. Llegó e hizo del país su hogar.
Desde entonces, ha encabezado varios proyectos educativos para asegurar que los salvadoreños sean los protagonistas de esta revolución digital. Uno de estos programas es CUBO+, una iniciativa diseñada para formar a la próxima generación de líderes del bitcóin en El Salvador.
Herbert destaca el papel de dos mujeres jóvenes, Isis Cruz y Fhernanda Elías, quienes completaron el exigente curso y ahora trabajan bajo su tutela en la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC). «Estoy enseñándoles a ser líderes, porque El Salvador necesita líderes. Y ellas son increíbles. El Salvador está en buenas manos», afirma con orgullo.

Por otro lado, Stacy Herbert se ha convertido en una pieza clave para atraer inversión hacia el país. Con una visión clara de impulsar el crecimiento económico del país, ha trabajado activamente en la creación de alianzas estratégicas y en la organización de eventos que reúnen a inversionistas, líderes empresariales y expertos tecnológicos.
«Me propuse asegurarme de que las empresas que llegaban a El Salvador fueran legítimas y que no dañaran la reputación del país en torno a bitcóin. Antes de nosotros, algunas empresas que llegaron aquí no aportaban ningún valor al ecosistema y probablemente habrían alejado a los bitcoiners. Pero habiendo estado en el espacio de bitcóin por más de una década, sabíamos quiénes eran los verdaderos jugadores», comentó.

El viaje de Herbert al mundo del bitcóin no ha sido fácil. Durante años, las mujeres eran una minoría en el ecosistema. «Realmente fue difícil. Tuve que ser bastante agresiva para mantener mi posición, pero al ser de Nueva York, pude manejarlo», recuerda Herbert, añadiendo que en los últimos años muchas más mujeres han comenzado a involucrarse, aunque en su mayoría lo hicieron en proyectos de criptomonedas ajenas al bitcóin, muchas veces atraídas por estafas.
A pesar de los retos, ha demostrado ser una líder inquebrantable en un espacio en constante cambio. Hoy, como directora de la Oficina Nacional del Bitcoin de El Salvador, su enfoque se centra en garantizar que la adopción del bitcóin en el país sea sostenible a largo plazo y que los salvadoreños se beneficien plenamente de esta transformación.
«Este es el momento de las mujeres en El Salvador. El presidente Bukele ha entregado total libertad para que puedan ser lo que quieran, construir lo que quieran. Es una gran oportunidad, y creo que deben aprovecharla al máximo», dijo.

El papel de Stacy Herbert como mujer líder en el ecosistema bitcóin y su influencia en la evolución económica de El Salvador la convierten en un ejemplo inspirador para las mujeres alrededor del mundo. En un país que está en el centro de la revolución financiera global, ella está decidida a que las salvadoreñas no solo sean parte de la historia, sino que lideren su propio futuro.
«Me llena de energía saber que inspiro a otras mujeres porque sé que debo continuar por ellas. Isis siempre me llama su heroína, lo cual es una gran responsabilidad. No puedo simplemente retirarme y decir que ya he hecho suficiente. Siempre hay más que hacer, y al hacerlo, les muestro cómo hacerlo también. Ellas me mantienen activa y trabajando duro. Es mi prueba de trabajo para ellas», concluyó.






