Frank Jaffer, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria Australia-El Salvador y director de Relaciones Globales de SENKO Advanced Components —empresa japonesa valuada en más de $1,300 millones— llegó a El Salvador con una agenda concreta: estudiar el terreno, conocer a su gente y evaluar oportunidades de colaboración tecnológica entre ambas naciones. Lo que encontró en menos de 24 horas lo sorprendió.

«En 24 horas ya me enamoré del país», afirmó Jaffer durante una entrevista en San Salvador. El empresario, con más de tres décadas de experiencia en fibra óptica y telecomunicaciones a nivel global, identificó lo que considera una ventaja competitiva que pocos países emergentes poseen: la ausencia de infraestructura heredada.

«No tienen infraestructura heredada. Eso significa que pueden avanzar más rápido», explicó. A diferencia de naciones con décadas de inversión en sistemas preexistentes que frenan la adopción de nueva tecnología, El Salvador tiene la posibilidad de incorporar directamente soluciones de vanguardia en inteligencia artificial, computación cuántica y conectividad de alta velocidad, sin los costos ni las complicaciones de reconvertir lo que ya existe.

Para Jaffer, esa condición no es menor. En su experiencia trabajando con mercados de Asia-Pacífico, ha visto cómo países pequeños que esperaron y observaron a los grandes —como Singapur, los Emiratos Árabes Unidos o algunas naciones europeas— lograron construir soluciones tecnológicas propias combinando lo mejor de distintos modelos. 

«No se puede simplemente copiar y pegar. Hay que entender la realidad del país y construir algo a medida», señaló.

El empresario también identificó oportunidades concretas. Mencionó la infraestructura de cables submarinos y centros de datos como activos estratégicos de primer nivel, sectores donde el interés global ya está presente y donde El Salvador, según dijo, está bien posicionado. Agregó que el país podría convertirse en un punto de manufactura y ensamblaje de componentes tecnológicos para exportar hacia Centroamérica y América Latina, aprovechando los incentivos fiscales que ofrece la legislación local en materia tecnológica.

«¿Por qué no aquí?», preguntó Jaffer. «El país está lleno de gente joven y talentosa». Y recurrió a una metáfora para describir lo que ve: «Ustedes son los Ferraris. El gobierno tiene que pensar en construir la pista para que puedan ganar».

La seguridad fue otro elemento que destacó. Tras caminar por las calles de San Salvador, el empresario comparó la experiencia favorablemente con otros destinos que ha visitado a lo largo de su carrera internacional. 

«Me sentí más seguro aquí que en muchos otros países. En otros lugares siempre tengo que mirar hacia atrás. Aquí no. No es propaganda, es lo que viví personalmente», afirmó.

Durante su visita, Jaffer también se reunió con el vicepresidente de la república, Félix Ulloa, y representantes de Invest El Salvador, institución que le proporcionó información sobre el marco regulatorio y las políticas de atracción de inversión extranjera. «El gobierno está organizado. Tienen políticas, tienen visión», afirmó. 

Para el empresario, esa estructura institucional es tan importante como cualquier incentivo fiscal: «Tanto aquí como en Australia hay equipos trabajando para orientar bien a los inversionistas, saber a qué departamento acudir, cómo hacer las cosas. No hay sorpresas. No es un enfoque improvisado, está hecho de forma muy profesional».

Jaffer llega al país como parte de un proceso que contempla futuras rondas de trabajo con expertos del sector tecnológico y una eventual delegación empresarial desde Australia. Su visita, dijo, es apenas el primer paso. 

«Vine a verificar si estoy en el lugar correcto, si estoy entendiendo bien las oportunidades. Y la respuesta, hasta ahora, es sí», concluyó. 

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