La historia de Óscar «Toto» Zelaya ha estado plagada de fe y persistencia.

El salvadoreño nacido en el fresco distrito de Santiago de María, en el departamento de Usulután, en el oriente de El Salvador, supo salir adelante desde pequeño, algo que en un futuro se convertiría en parte indeleble de su personalidad.

«Toto», como le gusta le llamen, afirma que alberga millones de recuerdos de Santiago de María, donde vivió hasta los seis años, (posteriormente se mudó a San Salvador), agregó que en su tierna infancia tuvo que sortear obstáculos en su grupo de amigos de juego, ya que era el más pequeño de todos. «Aprendí a sobrevivir», dijo.

Foto: Cortesía Óscar «Toto» Zelaya

«Ellos andaban y se subían a escaleras, bajaban gradas, y yo tenía que ir detrás de ellos, y no me podía quedar», rememoró y relató que cada una de esas experiencias le dieron fuerzas para no darse por vencido en la vida. «Y sumándole mi dislexia y sumándole todo eso, creo que, no sé si es que aprendí a sobrevivir, o es que Dios me dio otras armas para conseguir lo que yo quería».

A sus 21 años Zelaya tomó la decisión de emigrar a Estados Unidos.

«Desde pequeñito me gustó la música, de hecho, soy músico desde los seis años y fue una oportunidad que salió de poder salir del país e ir a buscar quizás, no sé, por otro lado, un sueño que siempre tuve, siempre quise trabajar en la industria de la música, del entretenimiento», comentó.

Foto: Cortesía Óscar «Toto» Zelaya

Toto se asentó en Atlanta, Georgia, e ingresó al mundo laboral en el rubro de la construcción. «Fue la primera oportunidad que me salió […] no conocía a nadie, no conocía el idioma, lo llevaba más o menos, no es que hablara bien, no era bilingüe». Por ello, aprender inglés se convirtió en uno de sus primeros retos.

Otro gran desafío era el clima frío de esta ciudad, que, si bien la temperatura en su natal Santiago de María es fresca, no se llega a comparar a las temperaturas de hasta 0°C que pueden percibirse a veces, durante el gélido invierno del norte. «El segundo día de haber llegado a Atlanta ya tenía trabajo, me llegaron a traer a las 5:00 a.m. (entré) a un mundo que yo desconocía completamente. Congelada toda la ciudad, o sea, llegamos a unas temperaturas impresionantes que solo de acordarme te arde la cara».

El ahora productor de espectáculos combinaba su trabajo en el sector de la construcción con la música. Durante las mañanas combinaba los estudios del idioma inglés y la construcción desde las de 5:00 a. m. a 4:00 p. m. y por la noche, de 7:00 p. m. hasta las 10:00 p. m u 11:00 p.m. tocaba en una banda compuesta por amigos en restaurantes.

Foto: Cortesía Óscar «Toto» Zelaya

Zelaya es un multiinstrumentalista. «Pues yo soy baterista, pero después empecé a tocar piano, guitarra, bajo, saxo, cuando tocas un instrumento se te hace muy fácil seguir tocando otros instrumentos y aprendes en el camino, entonces yo tocaba cualquier instrumento que necesitaran (en el restaurante), si necesitaban bajo entonces yo empezaba a tocar bajo, si necesitaban percusiones yo tocaba percusiones, entonces mi vida era entre la construcción y en la noche (la música)».

Foto: Cortesía Óscar «Toto» Zelaya

Empezar a soñar
El adentrarse a ese mundo musical le permitió descubrir que no existía un estudio de grabación en Atlanta dedicado para la música latina, pues los géneros que predominan en esas latitudes son el R&B, country y hip-hop. De esta manera, es como se propuso montar el primer estudio de grabación profesional para latinos.

«Me di (a) la tarea de empezar a soñar». Toto recordó cómo con materiales que ya no se utilizarían en las construcciones en las que trabajaba fue construyendo su anhelo. Lo que sobraba se lo solicitaba a su jefe y a base de regalos, y del apoyo de sus mismos compañeros construyó, literalmente, su estudio de grabación, bautizado como «Latin Time Studio». Detalló que comenzó a «traer gente para que me ayudara a grabar», es decir ingenieros de sonido.

«Latin Time Studio» se convirtió en un punto de encuentro de músicos y entusiastas que deseaban plasmar sus ritmos. «nosotros les hacíamos la música y les grabamos un disco con la música que ellos habían hecho […] no sólo era para músicos profesionales sino para aquellos que habían soñado alguna vez grabar un disco», apuntó.

Foto: Cortesía Óscar «Toto» Zelaya

Grammys
La oportunidad que marcaría un antes y después en la vida de Óscar «Toto» Zelaya estaría por llegar. «Los Grammys andaban buscando una institución que les ayudara a hacer una conferencia para latinos en Atlanta por primera vez, y resonó entre todos los nombres el de “Latin Time Studio”», el cual ya se había convertido en un referente para los amantes de la música en dicha ciudad.

Toto fue contactado por la directora ejecutiva sénior del capítulo de Atlanta de la Academia de la Grabación (The Recording Academy), Michele Caplinger, quien le explicó que deseaban llevar a cabo una conferencia y talleres con presidentes de disqueras, reconocidos productores y músicos para capacitar a quien deseara fortalecer sus conocimientos en esta rama artística.

Foto: Archivo AFP

«Estaba la presidenta de los Latin Grammys ahí conmigo, estaban los presidentes de Sony Music, de Universal, yo decía: “que estoy haciendo aquí”. Entonces empezaron a crecer los sueños, empecé a tener amigos, empezaron los contactos, me hice muy amigo de muchos de ellos y por ahí empezó» la aventura en el mundo del entretenimiento como productor de espectáculos internacionales con artistas, personalidades y deportistas tan diversos, como: Juan Gabriel, Karol G, Dante Gebel, Justin Bieber, Cirque du Soleil, Lionel Messi, Miel San Marcos, David Foster, Ricardo Arjona, Lucero, Mijares, Lilly Goodman, entre otros muchos más.

Óscar «Toto» Zelaya
presentó al pastor Dante Gebel al presidente Nayib Bukele. Foto: Cortesía Óscar «Toto» Zelaya

Para el salvadoreño es de sumo orgullo convertirse en «un instrumento para abrirle las puertas a otros». Para Toto lo importante es dar el primer paso, «el fracaso más grande que puede tener cualquier persona es quedarse estática, quedarse en el mismo lugar, sin moverte para llegar a donde tú quieres».

Actualmente Toto promociona su libro autobiográfico: «El “no” nunca tuvo sonido», en donde narra parte de su vida en 11 capítulos, el cual es «un manifiesto que desmonta el concepto tradicional del fracaso». Este se encuentra disponible en Amazon y como audiolibro en plataformas como Spotify.