La noticia aún se asienta. Para Carlos Valle Bandek, bajista de Gidora, el triunfo en la Metal Battle Centroamericana llegó con una mezcla de emoción y sorpresa. «Ganar el Wacken es algo que todavía seguimos procesando», admite, tras asegurar el cupo de la banda en el Wacken Open Air 2026.

El resultado, explica, fue el desenlace de una competencia exigente desde el inicio. «Estábamos conscientes del nivel de las bandas», recuerda sobre la definición por un margen mínimo. «Los jueces nos dijeron que fue una decisión difícil porque todas demostraron muy buen nivel».

Detrás del logro hay meses de trabajo constante. «No es solo un logro para la banda; es una validación del trabajo que venimos haciendo, muchas veces sin recursos, pero con convicción», señala. En ese contexto, el triunfo también adquiere un peso mayor: «Se abre una puerta grande para El Salvador y Centroamérica».

Lejos de confiarse, la banda mantuvo la cautela durante todo el proceso. «En ningún momento nos sentíamos asegurados», comenta Carlos. Esa postura, añade, los llevó a cuidar cada detalle de su presentación, desde el montaje hasta el uso preciso del tiempo en escena.

El paso por la competencia también dejó espacio para el intercambio con otros músicos de la región. «Pudimos conectar con bandas de Costa Rica, Honduras y Guatemala… todos bastante respetuosos», destaca, valorando los vínculos que surgieron más allá del resultado.

Sobre el escenario, la prioridad fue clara. «La experiencia fue transmitir nuestra música… disfrutarla y que la gente la disfrute», afirma. De hecho, ese fue uno de los principales consejos que recibieron: «Divertirnos, pasarla bien».

Con la mirada puesta en Alemania, el enfoque ahora está en la preparación. «Estamos nerviosos, pero trabajando», dice, al adelantar que la banda se organiza para financiar el viaje, reforzar su propuesta y llegar con nuevo material.

Para Carlos, el significado de este momento va más allá del resultado que pueda venir. «Llegar y participar ya es una gran oportunidad», asegura. Y aunque el desafío apenas comienza, lo tiene claro: «Ganemos o no, ya llevamos bastante ventaja».

Así, Gidora se encamina hacia uno de los escenarios más importantes del metal con un impulso que combina disciplina, convicción y la expectativa de representar a toda una escena.






