En el ámbito musical salvadoreño un nombre resuena con particular fuerza, versatilidad y un profundo compromiso social: Platinum Orquesta. Este año, la agrupación celebra dos décadas de existencia, un hecho que no solo remarca su consolidación como la única «big band» del país, sino que subraya su origen y evolución, entrelazados con una causa que ha sostenido su propósito desde el primer día.
La historia de Platinum Orquesta es inusual y profundamente inspiradora. A diferencia de muchas agrupaciones que surgen a iniciativa de músicos o empresarios del entretenimiento, Platinum fue fundada en enero de 2005 como un proyecto benéfico ideado por la junta directiva de la Asociación Padre Vito Guarato. En sus inicios, se denominó Platinum Pop Orquesta y fue concebida como una orquesta de cámara. Su primera presentación oficial tuvo lugar en el Teatro Presidente con la meta de ofrecer conciertos mensuales cuyas ganancias se destinarían íntegramente a la asociación.
Ricardo Albayeros, músico fundador y actual mánager de la orquesta, explica que la idea era crear un proyecto propio de la asociación que denotara «excelencia» y «estatus», de ahí el nombre Platinum. Él, junto al maestro Kiko Arteaga y el director de la época, Julián Blanco, fueron los pilares de esta iniciativa.

La metamorfosis sonora: de cámara a «big band» tropical
La concepción inicial era la de una orquesta de cámara, con una instrumentación más sinfónica.
«Era una orquesta que tenía violines, tenía instrumentos de viento, de metales, pero también tenía sección de cuerdas. Entonces, el enfoque era como una orquesta de cámara más sinfónica, pero con la capacidad de tocar música popular», detalla el mánager.
Durante este periodo inicial, el grupo exploró diversas fusiones musicales. Se realizaron conciertos especiales de rock en colaboración con grupos como Amaretto, y se exploraron estilos que conjugaban elementos de opereta y teatro musical, rememorando obras como «El fantasma del paraíso».
Después de ese primer año de experimentación, la orquesta comenzó a perfilarse hacia un estilo predominantemente tropical. Este cambio no fue aleatorio, sino por una decisión estratégica impulsada por razones comerciales y la demanda del mercado de eventos. Para que la agrupación pudiera amenizar fiestas y eventos sociales, era imperativo que dominara géneros como la cumbia, la salsa, el merengue, la bachata y los boleros, que son el alma de las celebraciones populares.
Fue entonces cuando Platinum Orquesta se transformó en una auténtica «big band», al estilo de las grandes orquestas de los años cuarenta y cincuenta.
«Se le empezó a dar definitivamente ya el enfoque y el perfil tropical, como una orquesta. Se le quitó la sección de cuerdas y solo se dejó la sección de metales con sección rítmica y sección de armonía completa. Entonces, se convirtió en una «big band», eso es lo que tenemos aún en la actualidad», manifiesta Albayeros.
La alineación actual de la orquesta está compuesta por 24 personas en escena, incluyendo un director y 23 músicos. Esta formación incluye cinco saxofones, cuatro trompetas, cuatro trombones, una sección de percusión completa con tres percusionistas (congas, batería, güira, bongó), piano, bajo, guitarra y cuatro cantantes, lo que le otorga una sonoridad única.
«Es la única «big band» que hay en El Salvador, o sea, no hay otra orquesta tan grande […] El hecho de tener esa cantidad de música y esa riqueza en instrumentos le hacen tener una sonoridad como ninguna orquesta tiene aquí», enfatiza Albayeros.
Aunque el enfoque principal es la música tropical para eventos comerciales, la versatilidad de Platinum es una de sus mayores fortalezas.
«La orquesta sigue teniendo la capacidad de montar conciertos de cualquier índole. Siempre se pueden montar conciertos de rock, se pueden hacer conciertos de música clásica, boleros de los setenta», manifiesta el fundador.
Los conciertos temáticos suelen presentarse en escenarios como el Teatro Presidente, el lugar donde la orquesta hizo su debut y que sigue siendo un espacio predilecto para sus funciones especiales.
Este año, por ejemplo, han realizado dos grandes conciertos. El primero titulado «Voces por siempre», un emotivo tributo a grandes estrellas como Juan Gabriel, Leo Dan y Paquita la del Barrio. El segundo, celebrado en mayo, rindió homenaje a lo mejor de la Sonora Dinamita, Los Ángeles Azules y el fallecido merenguero Rubby Pérez.
La agenda de Platinum Orquesta seguirá muy activa en lo que resta del 2025, con un próximo concierto ya planificado para septiembre en el teatro capitalino. En sus redes compartirá fechas y precios de boletos.
Voces memorables y composiciones originales
A lo largo de dos décadas, un desfile de talentosos vocalistas ha dejado su huella en Platinum Orquesta. Entre los que formaron parte en alguna etapa se encuentran: Edmundo Alfaro, Atilio Pérez, Yolanda de León y Mercedes López. Actualmente, la delantera vocal está conformada por Walberto Tamacas, acompañado por Héctor Castaneda, José Luis Centeno y la guatemalteca Damaris Castillo.
Además de interpretar un vasto repertorio de covers nacionales e internacionales, la agrupación ha incursionado en la música original. Cuentan con sencillos propios que reflejan su creatividad y compromiso con su público. Entre ellos destacan:
«Que se vaya el año»: Una cumbia que surgió durante la pandemia, expresando el deseo de dejar atrás un año difícil.
«El Salvador»: Una pieza dedicada al país, que exalta la belleza de sus paisajes y la fortaleza de su gente.
«A la orilla del mar»: Un tema ideal para la época de vacaciones.
«La cumbia de Santa»: Ideal para las fiestas navideñas.
«El platinazo número ocho»: Un mix nostálgico de cumbias clásicas como «La negra Tomasa», «Agüita de coco» y «Tequila».
Para quienes deseen contactar a la orquesta para eventos o conciertos, pueden hacerlo directamente a la Asociación Padre Vito Guarato al 2264-6162. Si desea puede seguir a la agrupación en redes sociales como Facebook, Instagram y TikTok, donde la encuentra como Platinum Orquesta.






