El entrañable Winnie the Pooh, que se describía a sí mismo como un osito «de muy poco cerebro» y que ha encantado a generaciones con su sabiduría simple y sincera, está llegando a los 100 años.

El amado personaje infantil llegó al mundo en 1926 en un libro escrito por el autor inglés A. A. Milne, con ilustraciones de E. H. Shepard.

The Walt Disney Company, que adquirió los derechos de Pooh y sus amigos del Bosque de los Cien Acres en los años 1960, planeó un año de celebraciones para el osito, cuya imagen es reconocible en todo el planeta.

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«Winnie Pooh somos todos», dijo Kevin Kern, gerente senior de investigación en los archivos de Walt Disney en Burbank, donde se conserva todo tipo de parafernalia del osito catalogada de forma impecable.

«Él muestra todas las emociones que nosotros mostramos. Ve las cosas que nosotros vemos. Tiene las dificultades que nosotros tenemos, sea que esté intentando subirse a un árbol para agarrar miel o comprender a sus amigos».

«Está tan lleno de sabiduría que él mismo no siempre se da cuenta de que la está compartiendo, y eso es eterno», agregó Kern.

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«Pooh a la Presidencia»

El primer libro de Milne, publicado en Gran Bretaña y en Estados Unidos en octubre de 1926, estaba inspirado en el hijo del autor, Christopher Robin Milne, y en su colección de peluches: Pooh, Piglet, Ígor, Búho, Conejo, Cangu y su bebé Rito.

Dos años después, el efervescente Tigger se unió al grupo para el segundo libro, traducido en español como «El osito Winnie Pu y la casita de Igore».

Cuando el primer corto animado de Disney apareció en 1966, quedó establecida la firma visual de Pooh con apenas una camiseta corta roja.

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A lo largo de las décadas, los libros se han publicado en decenas de idiomas y se han comercializado peluches, mochilas, loncheras, relojes y películas, incluyendo el filme de acción real Christopher Robin, estrenado en 2018 y protagonizado por Ewan McGregor como un adulto Robin que se reencuentra con Pooh.

Pero las aventuras del adorable osito no se detuvieron ahí. Incluso llegó a competir simbólicamente por la presidencia de Estados Unidos, cuando Disneyland organizó un desfile en 1972 como alternativa alegre a la contienda entre Richard Nixon y George McGovern.

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En el siglo XXI, Winnie tuvo otra incursión en la política —aunque involuntaria— cuando críticos del mandatario chino Xi Jinping señalaron un supuesto parecido entre el líder y el osito rechoncho. Censores del Partido Comunista trabajaron entonces para eliminar de internet cualquier referencia al personaje.

Y en 2023, cuando expiraron los derechos de autor en Estados Unidos, Winnie apareció aconsejando a niños qué hacer durante un tiroteo escolar, al ser utilizado en un panfleto de un distrito escolar de Texas que recomendaba «Correr, esconderse, pelear».

Ese mismo año, el personaje también fue transformado en villano en la película de terror de bajo presupuesto Winnie-the-Pooh: Blood and Honey, que recuperó con creces su presupuesto con una taquilla que sorprendió a la industria.

Mark Henn, animador que trabajó en la cinta familiar de Disney Winnie the Pooh, dijo que le emocionó dibujar a un personaje que vio desde su infancia.

«Definitivamente él trae alegría», comentó.

«Es muy tranquilo. Incluso cuando se molesta, hay una calma en su manera de ser, que es lo que creo que atrae a mucha gente».

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