La vida de Alberto José Rodrí­guez cambió en marzo de 2023 cuando circulaba en su moto­cicleta frente al cementerio La Bermeja, en San Salvador. El joven, de 24 años, comentó que la dis­tracción de otro motociclista provocó que sufriera un accidente de tránsito, por lo que pasó casi un año sin poder caminar.

Rodríguez se dedicaba a entregar pedidos de restaurantes de comida rápida. «El accidente ocurrió frente al cementerio, justamente en el bulevar Venezuela. Estaba entregando un pe­dido cuando de repente me subo a la motocicleta y a arrancar la moto iba cuando la persona [motociclista] se fue a detener en mí y fue que me fracturó la pierna», recordó.

Asimismo, detalló que al momento del percance vial vio una luz y luego quedó inconsciente a un costado de la acera. Al despertar, se encontraba en una camilla del Hospital del Seguro So­cial (ISSS) con una fractura en el fémur derecho y heridas leves en otras partes de su cuerpo.

«Me pusieron cuatro clavos en la pierna. Si no me equivoco, estuve como nueve meses incapacitado sin poder ca­minar. Jamás me imaginé que me iba a pasar algo así y llegar al límite de no apoyar el pie, ni sentirlo. Fue feo, pero gracias a Dios, con la ayuda y las te­rapias que me han brindado, me han ayudado bastante», agregó.

Tras haber superado con éxito la cirugía, el joven necesitaba terapias para recuperar el movimiento en las piernas, por lo que buscó ayuda del Fondo para la Atención a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (Fonat).

A través del programa de Rehabili­tación Integral, en el proyecto Te Acom­paño, Rodríguez recibió 21 terapias en una clínica privada financiada por el Fonat para poder regresar a su vida productiva.

«Para ser sincero, ha sido bastante bueno, la rehabilitación que me han brindado y el apoyo, siento que me han ayudado bastante, porque antes cojea­ba y ahora ya no uso muletas», expresó.

En la clínica, el joven recibió elec­troterapia y ejercicios para fortalecer la cadera y la pierna. «Desde que el Fo­nat me contactó, siento que la ayuda me ha servido bastante. En la clínica se han enfocado en fortalecer los mús­culos y siento que en la recuperación, gracias a Dios, no tuve inconvenientes», reiteró.

Más de un año después del acci­dente el joven ha vuelto a trabajar, esta vez en un negocio de mecánica, que es de su familia. También ha perdido el temor a utilizar su motocicleta para trasladarse en tramos cortos.

«[Trabajo] más que nada en mecá­nica de motos con mi familia, un pues­to propio. Arreglamos motocicletas y todo eso. Por el momento, la moto la uso para trasladarme acá [a la clínica] y otras [veces] en bus. Gracias a Dios, ya no tengo mucho miedo», señaló el joven.

Similar caso ocurrió con Juan Die­go Pérez Vásquez, de 63 años, quien el 8 de mayo de 2023, a las 5:30 de la mañana, se conducía en su motocicleta hacia su trabajo en un juzgado de San Salvador por la calle antigua a la Zaca­mil, en Mejicanos, cuando el motorista de un bus invadió el carril y lo impactó.

«Solo alcancé a ver que un micro­bús se cruzó y me pegó, me sacó de la calle y no había movimiento de vehícu­los», recordó Pérez, quien trabaja en el área de seguridad.

Pérez fue trasladado en una am­bulancia del Sistema de Emergencias Médicas 132 al ISSS. «Tuve fractura ex­puesta de la tibia y peroné izquierdo [huesos entre la rodilla y el tobillo], por lo que mi pie me quedó en los tendones. El doctor me puso clavos para pegar los huesos», comentó el motociclista.

Por medio del Fonat, el sexagenario recibió 16 sesiones de fisioterapias en la clínica de rehabilitación para tener mayor movimiento en el pie, por lo que agradece el apoyo brindado, ya que después de las primeras sesiones dejó de utilizar el bastón.

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