El partido ARENA cumplió esta semana 43 años de fundación, el 30 de septiembre de 1981, convertido en un instituto político en vías de extinción, valoró David Hernández, master en Ciencias Políticas.
El tricolor fue fundado por el mayor Roberto d´Aubisson Arrieta y un grupo de terratenientes de ultraderecha, empresarios y miembros del Ejército.
Tuvo durante 20 años el apoyo y la confianza de la mayoría de los salvadoreños, llevándolo a ganar cuatro periodos presidenciales consecutivos con Alfredo Félix Cristiani Burkard (1989-1994), Armando Calderón Sol (1994-1999), Francisco Flores (1999-2004) y Elías Antonio Saca (2004-2009).
Hernández recordó que en dichos periodos ARENA privatizó «todo lo que pudo», incluyendo la telefonía y la banca, e «impulsó políticas públicas impopulares que acrecentaron la pobreza, y que facilitó a la cúpula dirigente hacerse multimillonaria a través de la implementación de un capitalismo salvaje», lo cual comenzó a llevar al partido al declive.
Su recta final comenzó en 2019, cuando los salvadoreños tomaron la decisión en las urnas de romper con el bipartidismo (ARENA-FMLN) y votaron por Nayib Bukele, quien, según Hernández, «lanzó a la insignificancia» al tricolor.
Cinco años después, en las elecciones de 2024, ARENA quedó «reducido a su mínima expresión» política, al ganar solamente dos de 60 diputados de la Asamblea Legislativa y una alcaldía de 44.
Hernández consideró que ahora, a sus 43 años de fundación, el otrora poderoso ARENA, con solo tres funcionarios públicos que no tienen incidencia con su decisión, es un partido invisible, dividido y sin esperanzas de revivir.






