Setenta y siete años han transcurrido desde que el asilo San Antonio, en San Miguel, abrió sus puertas para recibir a las primeras 10 ancianas y cuatro ancianos bajo el cuidado de las Hijas de la Caridad San Vicente de Paul, a iniciativa de monseñor Víctor Basilio Plantier.

El asilo San Antonio fue inaugurado el 27 de enero de 1946 y está ubicado en la 3.ª calle poniente y 7.ª avenida sur, en el centro de la ciudad de San Miguel, lugar donde aún funciona con instalaciones mejoradas que cumplen las necesidades básicas y de atención médica geriátrica que requieren los 70 adultos mayores que actualmente atiende.

En el funcionamiento del asilo destaca el trabajo de la Asociación de Señoras de la Caridad de San Vicente de Paul.

El exalcalde de Jucuapa, Usulután, José Candelario Márquez Turcios, de 75 años, es uno de los residentes del asilo San Antonio y no duda en llamarlo «el corazón de Dios».

«Tengo dos años, mejor no puede ser. Tenemos atención médica, nos dan buena alimentación, tenemos una infraestructura muy buena, apoyo en todos los sentidos. Acá solo nos falta que nos anden chineados» comentó Candelario Márquez.

Entre las atenciones médicas especializadas los adultos mayores reciben terapia física y terapia ocupacional.

Para ofrecer las atenciones integrales que el asilo brinda a los ancianos requieren de un presupuesto anual de $370,000 para el pago de personal, servicios básicos, medicamentos especiales, transporte, alimentación, entre otros.

«Acá tenemos un subsidio gubernamental desde hace muchas décadas y que con el tiempo ha ido mejorando debido al cambio de la moneda y al Gobierno de la república, y nosotros como asociación nos preocupamos por reunir el resto, pero también tenemos grandes benefactores que nos ayudan», dijo María Teresa Castillo, presidenta de la Asociación Señoras de la Caridad.

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