La Fundación Romero y feligreses católicos conmemoraron ayer el 46.º aniversario del martirio de San Óscar Arnulfo Romero con una jornada especial en la Plaza Divino Salvador del Mundo, en San Salvador, bajo el lema «Monseñor Romero vive y camina con su pueblo».
Los feligreses se reunieron en el marco de la efeméride del asesinato del arzobispo de San Salvador, el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la eucaristía en la capilla del hospital Divina Providencia, en San Salvador. El acto de conmemoración estuvo marcado por distintas etapas, inició con cantos, remembranzas y muestras de respeto a creyentes que ponen su fe en San Romero, procedentes de múltiples parroquias del país.
El evento inició a las 6 de la tarde con la procesión de la luz (farolitos), que se realizó alrededor de la plaza con tres estaciones y como un espacio para la re – flexión de los creyentes sobre las enseñanzas del santo de los salvadoreños.
Como segundo punto, se desarrolló el acto central del encuentro, la misa, presidida por el cardenal Gregorio Rosa Chávez y la predicación estuvo a cargo de monseñor Oswaldo Escobar, obispo de la diócesis de Chalatenango. Monseñor Escobar afirmó que la figura de San Romero es la más importante del país para el catolicismo, motivo por el cual es digno de reverencia.
«Esta es la primera vez que estoy en esta procesión de farolitos, he sido invita – do para la eucaristía y la homilía. Romero tiene un gran significado para nuestro país y en el aspecto religioso es el máximo representante pues es santo declarado por la Santa Sede, el Vaticano, por lo tanto, es una persona digna de ser considerada, de tenerle devoción y amor», dijo.
Para monseñor Escobar, «Romero incluso en una topología cultural significa lo más pulido, lo más bello y lo más hermoso que este país ha producido».






