Las jóvenes, quienes estudian doctorado en medicina, enfermería, psicología, licenciatura en turismo y laboratorio clínico, están conscientes que no será un camino fácil, pero tampoco difícil, ya que en sus planes a futuro está trabajar y contribuir a dinamizar la economía de la zona oriental del país.

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Las futuras profesionales contaron sus historias a Diario El Salvador y, entre sus declaraciones, sostienen que para ellas es importante demostrar que las mujeres de la zona rural también pueden comerse al mundo y no solo dedicarse a las tareas del hogar.

Cecilia Coreas, estudiante de Licenciatura en laboratorio clínico. Foto / Luis Umaña

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Cecilia Coreas: «Mi meta es ayudarle a mis hermanos para que puedan estudiar»

Cecilia Coreas, es originaria de Berlín, Usulután y su meta principal es terminar su carrera universitaria para poder ayudar a sus hermanos a salir adelante.

Desde 2017 es parte del proyecto de becas que le ha permitido estudiar en una universidad privada, en San Miguel, pues su familia no tiene el dinero para pagarle sus estudios de laboratorio clínico.

«En un momento me rendí, y pensé en que ya no seguiría estudiando, pero me di cuenta de que estaban dando becas e hice todo lo que pude. Empecé a preguntar por los requisitos, y esperé un tiempo; luego me llamaron y me incluyeron», dijo.

La usuluteca busca trabajar en un hospital y ayudar a sus hermanos, para que ellos no pasen los inconvenientes que ella pasó al no tener dinero para pagarse su carrera universitaria y darle ayuda necesaria a las personas de su comunidad.

Para Coreas LAGEO es parte de mi familia, una bendición y una parte importante de su superación.

Rachely Zavala, estudiante de Licenciatura en psicología. Foto / Luis Umaña.

Rachely Zavala: «Saber que mi hermano iba a estudiar y yo no, fue triste»

Rachely Zavala estudia tercer año de psicología. Vive en el cantón El Jocotillo, en Mercedes Umaña, Usulután. Cuando se graduó de bachillerato pidió a la alcaldía de la municipalidad que le ayudara con una beca, pero le fue negada.

Al no tener apoyo, pensó en trabajar, y no darle una carga más a su familia, ya que su hermano mayor sí estudiaba en la universidad.

«En un inicio, fue triste saber que mi hermano iba a estudiar y yo no, pero yo quería ayudarlo. En mi mentalidad como hija era ayudarles a mis papás, quería trabajar y no depender de ellos. Yo quería trabajar, pero por mi edad no se podía», dijo la becaria.

Zavala sostiene que, para ella, la beca es importante, ya que no tenía la facilidad de estudiar, y en un momento pensó quedarse haciendo los quehaceres de su casa. Ahora, su meta es romper las barreras que tienen las mujeres y demostrarles a todos que puede ser una profesional, con la ayuda de los que la quieren.

Después de graduarse quiere trabajar y ser una persona independiente, ayudarle a sus padres y a las mujeres de su comunidad.

Jennifer Guevara, estudiante de Doctorado en Medicina. Foto / Luis Umaña.

Jennifer Guevara: «Una mujer puede ser lo que ella quiera, comerse al mundo y tenerlo a sus pies»

A sus 20 años, Jennifer Guevara, ha tenido muchos problemas, sin embargo, su objetivo para el futuro es ser doctora y poder especializarse en cardiología. Ella busca demostrarle a los que en algún momento no creyeron en ella, que sí puede ser todo lo que se proponga.

Guevara estudia tercer año de doctorado en medicina, en San Miguel. Para la estudiante, el no tener el apoyo de sus padres, y que se le negara una beca en la alcaldía, fue de lo más duro. Toda su vida soñó con ser una profesional, salir adelante y ayudar a las mujeres de la zona.

Sumó que en un inicio fue difícil. Escuchaba que por ser mujer no podía estudiar medicina, por ser una carrera extensa que no podría terminar. «Prácticamente era una lucha con la sociedad», sostuvo.

En 2017, la FUNDAGEO le dio la beca a pesar de ser una carrera demasiado larga; sin embargo, eso no importó y ahora el dinero de la subvención sirve para pagar la universidad, los libros, el pupilaje, comida y el transporte.

La aspiración de Guevara es apoyar a la fundación cuando termine su carrera, trabajar y demostrarle a todos que una mujer puede ser lo que quiera.

Miriam Serrano, estudiante de Licenciatura en Enfermería. Foto / Luis Umaña.

Miriam Serrano: «Siempre quise estudiar, salir adelante por mis papás»

Mi enfoque siempre ha sido salir adelante con los estudios. Yo quiero ser como mis padres, entregarle mi trabajo a los que lo necesitan, dijo Miriam Serrano, una joven que por muchos años ha dedicado su tiempo a ser parte de Comandos de Salvamentos.

Desde los 12 años es socorrista, y en la actualidad estudia segundo año de licenciatura en enfermería. Serrano comentó que su familia es muy humilde, de escasos recursos económicos, y que por más que se esforzaran no podrían pagarle una carrera universitaria.

Toda su vida soñó con ser médico, pero las circunstancias y la pobreza, hicieron que pensara mejor en una carrera corta, que funcionara y que sirviera para ayudarle a su hermana.

«Mi sueño siempre fue estudiar medicina, pero también me llamaba la atención estudiar comunicaciones, porque en Comandos de Salvamento hacen ese trabajo, pero mis padres siempre me dijeron que estudiara una carrera de menos tiempo, para que le ayudara a mi hermanita, entonces por eso me decidí licenciatura en enfermería», comentó emocionada, mientras sus ojos se llenaron de lágrimas.

Su objetivo principal es graduarse y poder ayudar a los que más necesitan y, sobre todo, enseñarle a su hermana que con esfuerzo siempre se puede salir adelante.

Lilin García, estudiante de Licenciatura en turismo. Foto / Luis Umaña.

Lilian García: «Me encantaría explotar el turismo de Oriente»

Lilian García, de 19 años, es estudiante de licenciatura en turismo. Comentó que su aspiración en la vida es sacar adelante a su mamá y a su hermana y, sobre todo, en desarrollar planes estratégicos para que el turismo en la zona oriental del país repunte.

García es hija de una costurera, quien con mucho esfuerzo logró sacarla adelante y que finalizara su bachillerato.

«La verdad que cuando me gradué, le dije a mi mamá que ya no iba a seguir estudiando, porque no teníamos el recurso para pagar la universidad. Entonces le dije que iba buscar un trabajo para seguir ayudándole», contó.

Toda su vida soñó con ser arquitecta, pero solo se quedó en un sueño. Sin embargo, una persona que era parte del proyecto de Subvenciones Educativas, le comentó sobre las becas que estaba dando la FUNDAGEO, y para ella fue una oportunidad que le daba Dios.

La usuluteca dijo que cuando le aprobaron su beca, solo pensó que era una oportunidad para seguir luchando por un futuro y sacar adelante a su hermana y su mamá. Al tener la oportunidad, decidió estudiar turismo, pero su idea es seguir estudiando una carrera de diseño gráfico y desenvolverse como experta en turismo de su pueblo.

«Me encantaría explotar el turismo de oriente a occidente, que serviría de mucho poder conocer lugares que actualmente no están siendo explotados. Además, me gustaría impulsar proyectos de mujeres para mujeres», finalizó.

Marlyn Mejía, estudiante de Técnico en enfermeria. Foto / Luis Umaña.

Marlyn Mejía: «Mi aspiración es trabajar y ayudar a mis papás»

Marlyn Mejía, originaria de Berlín, Usulután, es de las últimas en incorporarse al proyecto Subvenciones. Actualmente estudia técnico en enfermería y su mayor aspiración es apoyar a su familia.

La usuluteca comentó que al salir de su bachillerato decidió trabajar, ya que su familia no tenía las posibilidades económicas para pagarle una carrera universitaria, y con lo que ahorró pudo costearse los primeros meses de su carrera.

Meses después, al ya no poder costearse ni pagar su carrera, pidió ayuda a FUNDAGEO y le dieron la beca completa para terminar sus estudios. Mejía está a punto de graduarse y espera poder encontrar un trabajo, para terminar su licenciatura en enfermería.

También espera que su hermano tenga la posibilidad de crecer profesionalmente, que su padre deje de trabajar y que su mamá algún día deje el puesto en el mercado municipal.

LAGEO es una bendición porque les ha ayudado y enseñado a ser más proactivas, a desarrollarse como mujeres de bien y buscar un bienestar para las personas de su comunidad.