La seguridad fue un factor determinante para que, una vez finalizada la crisis de la pandemia por la COVID, la inversión en la construcción, tanto pública como privada, le permitiera al sector salir de los baches registrados durante una década, señala el presidente de la Cámara Salvadoreña de la Construcción (Casalco), José Velásquez.
Agregó que hay amplias oportunidades de crecimiento en El Salvador, apuntalado por diversas acciones que desde el Gobierno central se implementan para la dinamización multisectorial y los nuevos acercamientos con la banca multilateral.
¿Cómo ve el desarrollo actual del sector construcción y qué valoración comparativa con años anteriores puede hacer?
Vemos extremadamente positiva la posición que tenemos como sector. Siempre hago la comparación con 2018, veníamos con un crecimiento sostenido que rondaba el 2.5 %, el 3 %, lo que era algo positivo, porque habíamos salido de los típicos picos y baches que el sector mantiene o tiende a mantener.
Llega 2018 y en ese momento la inversión o el aporte del sector construcción en el PIB, entre pública y privada, rondaba los $1,200 millones y estaba compuesta más o menos en un 50 % de inversión pública y 50 % de inversión privada. A partir de 2019 empezamos a experimentar un crecimiento mayor, el cual obviamente disminuyó en 2020 por la pandemia; 2021 fue atípico por todo lo que se había dejado de hacer; aunque fuimos uno de los sectores o quizás el primer sector que se recuperó pospandemia.
¿En 2019 qué rubros despuntaron?

Había inversión, principalmente privada, pero no se veía con un repunte como el que actualmente estamos viendo. Fue después de 2022 y 2023 cuando se tomaron las acciones enfocadas en proveer al país de mayor seguridad y empezamos a ver un crecimiento y una inversión más grandes.
¿Fue el año con el punto de quiebre?
Desde ese momento empezamos a ver que hay un mayor interés en varios factores. La construcción es un sector transversal que atiende a todos los demás sectores; el turismo es uno, y se empieza a reactivar a partir de la seguridad que ganamos como país.
A nosotros como sector nos empieza a permitir llegar a territorios que en algún momento no podíamos.
¿Tienen estimado el impacto de la inseguridad en la construcción?
Haré un comparativo: en 2025 cerramos con una inversión —entre pública y privada— de $3,017 millones, más del doble que en 2018. Estamos hablando de un crecimiento del 25 % comparando 2024 con 2025. El otro dato que es bien importante es que toda esa inversión, entre 60 % y 65 %, es privada.
¿Qué significa? Que los privados están invirtiendo y necesitamos la inversión pública para la creación y generación de infraestructura, porque cuando nosotros creamos, generamos infraestructura; eso también jala inversión privada.
¿Qué pasa? El turismo crece, El Salvador se vuelve atractivo, hay mucho turismo; por ende, hay un déficit en la parte de habitaciones de hotel y de alojamientos, que ronda probablemente las 10,000 unidades, lo cual es bastante; pero además se da el fenómeno de que nuestros hermanos lejanos, ahora más cercanos, vuelven a poner sus ojos en El Salvador, se vuelve un atractivo muy fuerte, y ellos dicen: «Vamos a invertir, voy a mandar la remesa familiar para que sea una inversión mía y de mi familia para un futuro». Entonces empiezan a comprar unidades habitacionales, y esta demanda crece obviamente.
¿Cuáles considera que son los principales factores de esa mayor inversión?

Si combinamos lo que motiva al privado y al salvadoreño que está fuera a invertir y regresar al país, es principalmente la seguridad. Hay otro factor, la comunicación que existe actualmente entre el privado, en este caso nosotros como gremial, y nuestros agremiados con las instituciones de Gobierno para facilitar y agilizar la gestión de trámites y permisos, porque no solo es que hablamos del costo de un proyecto, sino también del costo financiero que se asocia con el tiempo que se tarda en desarrollar un proyecto.
En la medida en que tenemos esa buena comunicación con las instituciones de Gobierno, el privado dice: «Ahora es un buen momento para mover mis inversiones y hacerlo de una forma más calculada en el tiempo y más ágil». Y ahí tenemos que hablar de instituciones en particular, como la Opamss, con la llegada de nuevos directores ejecutivos y esa visión clara de que tenemos que avanzar y progresar en los proyectos, y hacerlo de forma eficiente, lo más rápido posible.
Esta comunicación que tenemos con Opamss, que es donde se desarrolla entre el 60 % y el 65 % de toda la inversión que se hace en el país en términos de construcción, nos motiva a invertir y continuar apoyando el sector y la transversalidad que eso conlleva.
¿Cómo es la relación que tienen con la parte gubernamental?
Es muy buena, sin ninguna duda. Sostenemos reuniones con varios funcionarios de Gobierno, incluso tuvimos el año pasado una muy buena reunión con el presidente [Nayib Bukele].
En ese momento ya nuestro sector reflejaba un crecimiento de alrededor del 17 %. El presidente fue muy abierto y muy receptor para escuchar y decirnos: «Su plan ya lo están ejecutando y nos están demostrando lo que la industria de la construcción puede traer al país en términos de inversión y de todo el derrame que tiene hacia el resto de los sectores. ¿Qué podemos hacer para que ese porcentaje de inversión que ustedes tienen crezca? y ¿cómo lo podemos hacer más rápido?».
Nosotros le hicimos varios planteamientos y él tuvo a bien designarnos con varios funcionarios, que son los que están directamente con nuestro quehacer, y de esa forma impulsar mucho mejor el desarrollo.
¿Qué ha mejorado con la Opamss?
En realidad, en lo legal o normativo ha habido cambios, principalmente es la actitud que se tiene hacia cómo podemos lograr que estos proyectos se desarrollen y que, por ende, el país progrese.
La Opamss es la principal instancia de comunicación para nosotros, y también instituciones como el Ministerio de Vivienda, porque ahí se está manejando la gestión de trámites y permisos de las viviendas de interés social o viviendas debajo de $100,000.
Eso nos ayuda a facilitar y a generar más inversiones, porque tenemos un déficit importante que atender en viviendas de este tipo. También es importante la Dirección de Ordenamiento Territorial, con la cual hemos trabajado para ver cómo mejoramos las gestiones, los flujos de trabajo.
No podemos dejar a un lado que a través de la Opamss y el Ministerio de Hacienda, como un conjunto, logramos tener un acercamiento con el BID y el Banco Mundial. Fuimos a Washington el año pasado a hablar con ellos y les platicamos de las necesidades de financiamiento para echar a andar varios proyectos, principalmente los de interés social.
Tenemos muy buena relación con la banca multilateral. Estamos gestando ahora un programa para soportar la construcción y sobre todo el financiamiento, los créditos hipotecarios, para viviendas debajo de $100,000 a través de un apoyo del BID, también el Banco Mundial está en esa línea.
¿Cómo es representar o hablar de un país muy diferente al de antes de 2019?
Cambia la perspectiva, porque la visión país que se tiene afuera de El Salvador cambió totalmente. Eso es una realidad, y nos permite hablar de otra forma de nuestro país, porque éramos conocidos más por cuestiones que no necesariamente nos llenaban de orgullo.
Estuve en una reunión de la Federación Interamericana de la Industria de la Construcción y hubo un foro e invitaron a Casalco para hablar de qué estaba pasando en El Salvador, por qué habíamos logrado tener un crecimiento del 25 %.
Cuando te preguntan ¿qué y por qué de eso?: la seguridad y por la relación con las entidades gubernamentales que nos permiten avanzar de buena forma y hacer planteamientos enfocados en mejorar todos los temas de nuestra industria. ¿Cuáles son las cifras sobre empleos en el sector? Estamos generando alrededor de 165,000 empleos entre directos e indirectos en nuestro sector; antes hablábamos entre los 90,000 y 100,000.
¿En cuánto esperan cerrar el año?
Estimaría un crecimiento similar al del año pasado, 25 %. ¿En qué me baso? La inversión privada no ha disminuido, continúa; y hay varios proyectos de inversión pública que se desarrollan. Tenemos el Aeropuerto del Pacífico; el inicio de la expansión del puerto de Acajutla, que ya lo maneja YILPORT, todo el desarrollo alrededor de estos proyectos, un desarrollo turístico bien grande en el golfo de Fonseca. Hay varios proyectos estratégicos que el Ministerio de Obras Públicas ha anunciado y que se deberían iniciar; uno de ellos el «by-pass» de Apopa, y hablan también de otros proyectos estratégicos grandes.
Se habla del metrocable, cuya obra civil se desarrolla con empresas locales, y también se habla nuevamente del periférico.
¿Hacia dónde va el sector construcción en El Salvador?
Vamos a seguir en este crecimiento, cambiando la forma en que se ve San Salvador y El Salvador en general; construcción en altura vamos a seguir viendo, por razones obvias, y también vamos a ver en vivienda debajo de $100,000, ya hay proyectos de agremiados nuestros que van con una mezcla de vivienda horizontal y vertical.
Vamos a una jornada electoral, ¿perciben algún impacto?
No lo vemos, de hecho, era un fenómeno que cada vez que venían las elecciones las cosas se ralentizaban un poco. En las últimas elecciones, 2024, ya no vimos eso, las cosas continuaron sin novedad. No anticipamos un tema diferente ahora.






